La pandemia de la Covid-19 es la mayor crisis humana y de salud en los últimos 90 años. Es un virus nuevo y en este contexto, lo más previsible es que cuando pase la emergencia, las desigualdades se habrán acentuado y será aún más apremiante la necesidad de nuevas formas de relacionarnos y reactivar las economías.

En este sentido, como una contribución y punto de partida para dar a conocer el estado en el que se encuentra México, así como plantear estrategias para superar la crisis, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) presentó la publicación Reflexiones acerca del coronavirus Covid-19. Sus 150 páginas incluyen tres capítulos que abordan los efectos del coronavirus en la economía internacional, las perspectivas económicas de México, y su crisis económica y social desde el sector salud.

“El modelo de crecimiento como lo conocíamos ya no funciona, necesitamos nuevas vías y formas, revisar temas como equidad o sustentabilidad, este trabajo es una modesta contribución para abrir los horizontes de discusión de hacia dónde vamos. Es fundamental que salgamos de esta pandemia con una visión fortalecida, no podemos volver a lo que teníamos antes”, asegura el doctor Alfredo Camhaji Samra, coautor del informe en entrevista con El Economista.

Políticas diferenciadas

Para la parte de salud el punto más relevante que este estudio muestra es que en un país como México, con un espectro tan amplio de grupos étnicos, culturas y desigualdades, ser requiere del diseño e implementación de políticas públicas diferenciadas, con una estrategia pertinente con la realidad social evitando los programas homogéneos, es decir, que se apliquen por igual a todos los sectores.

El investigador explica que para reducir los impactos en la salud se requiere de acciones coordinadas que permitan atender a todos y en particular a los más vulnerables, quienes tienen pocos recursos para prevenir el contagio y sus consecuencias. “Hoy cuestiones como el sistema universal de salud ya no suenan tan utópicos sino indispensables y para eso se requiere un estado más fuerte y comprometido”.

Impacto económico

En esta pandemia, las medidas de sana distancia y el llamado a quedarse en casa han provocado la suspensión de las actividades no esenciales en las principales economías del mundo, esto rompió las cadenas productivas en las que se encuentran engarzados los países, provocando despidos y la consecuente reducción de los ingresos de las personas y las familias.

“Con este texto nosotros quisimos alertar sobre la necesidad de que, si bien algunos planteamientos de las políticas y medidas que se tomaron, tenían un cierto grado de pertinencia, es importante señalar que son totalmente insuficientes para poder atender un tema crucial, que se veía venir desde los primeros días de la contingencia, que es el problema de empleo y la destrucción de las capacidades productivas que acarrearía el cierre de empresas que no podían soportar un cierre tan prolongado de actividades”.

El doctor Camhaji explica que este es un trabajo muy puntual de cómo la pandemia afecta a los diferentes sectores, que hicieron un análisis comparativo de qué fue lo que tuvo éxito en otros países y señala que ningún país en el mundo ha tenido éxito en enfrentar una crisis como esta instrumentando políticas de austeridad.

“Insistimos en que lo primero es lo primero, la salud, y luego el empleo y mantener la demanda”.  Por lo que el planteamiento del gobierno actual de conservar los megaproyectos está mas orientado a la idea o esperanza de que la crisis va a tener un comportamiento en “v”, es decir, que se va a recuperar muy rápido. Sin embargo, el problema es que la recuperación no será tan automática, toda vez que se han destruido muchas capacidades productivas y se han cerrado muchas empresas, esto no va a ser suficiente ni automático. “Ahí radica el error de la apuesta gubernamental y la resistencia a emprender programas”, concluye.

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