“La primera pregunta es: ¿cuál es la labor de los periodistas?”. Así dio inicio la participación de Jorge Ramos durante la presentación de su libro, 17 minutos con un dictador (Editorial Grijalbo) ante un aforo de casi 100 personas en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se dieron cita para escuchar de viva voz al controvertido periodista.

En su libro, Ramos narra los hechos detrás de la famosa entrevista que realizó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el Palacio de Miraflores en 2019. El mandatario, al sentirse ofendido por sus preguntas y comentarios, dio por terminada la entrevista frente a las cámaras, lo que derivó en la confiscación de tarjetas de video, equipos de telefonía y otros dispositivos, así como la destrucción de su material videográfico y encarcelamiento al periodista y sus 6 colaboradores.  Esto se resolvió con intervención de los gobiernos de México y Estados Unidos, aunque esos detalles se los reservó para que el lector los disfrutara con el libro.

La periodista Gabriela Warkentin fue la presentadora del evento y, junto con Ramos, expuso algunas reflexiones sobre la importancia del ejercicio periodístico y la libertad de prensa.

“No siempre tienes la oportunidad de entrevistar a un dictador. Yo sólo tenía una oportunidad para hacerle ciertas preguntas”, dijo Ramos.

Nadie acepta una entrevista con la idea de que va a perder, todos aceptan para ganar. Maduro creía que iba a ganar”.

El periodista recordó que Maduro pensaba que como él se había peleado anteriormente con Donald Trump, estaría de su lado. Olvidó considerar que el papel de los periodistas es ser contrapoder: “nos toca cuestionar”.

“En muchas escuelas de periodismo la idea es ser neutrales, objetivos, pero hoy en día nuestro trabajo es hacer preguntas difíciles. Si no las hacemos, entonces deberíamos dedicarnos a otra cosa”.

Jorge Ramos se dio el lujo de mostrar pequeños fragmentos de los videos de ambas anécdotas, la entrevista con Maduro y la conferencia con Trump para poder ilustrar a los asistentes cómo le gusta incomodar a ciertos personajes, respetando su tradición de periodista de la televisión.

Como narra en el libro, Ramos pudo recuperar el material audiovisual de dicha entrevista gracias a una trama “de novela”.

“Escuchen la reacción de Maduro, no acepta los comentarios y trata de descalificar. Esto es exactamente lo que hacen los dictadores”.

Ramos se pronunció por un ejercicio cada vez más intenso del periodismo. “Ésta no es una profesión para silenciosos. Los periodistas no podemos escribir la historia, pero sí podemos influenciar en contarla”.

Y con ello, defendió la libertad de prensa en México. “Nuestra labor como periodistas es confrontar a los que tienen el poder. El presidente López Obrador es lo que tiene que entender, que si Aristegui criticó a Peña Nieto en su momento, por ejemplo, lo va a criticar a él también”.

Cerró la exposición dando un reconocimiento a las periodistas mexicanas que como Carmen Aristegui hacen un trabajo de nivel internacional. Asimismo, reconoció a los comunicadores que trabajan en nuestro país, donde está claro que ejercer el periodismo puede llegar a ser peligroso: “Admiro y respeto a todos los periodistas que todos los días se la juegan en este país”.

alejandro.rios@eleconomista.mx

kg