Hasta este lunes, en México hay 261,750 casos confirmados acumulados por Covid-19, más de 71, 000 casos sospechosos y 31,119 defunciones; con estas cifras, la pandemia definitivamente no ha terminado y los especialistas han calculado que al menos lo que resta del 2020 tendremos que vivir bajo medidas de sanidad y de convivencia específicas, todas indispensables para tratar de reducir los nuevos casos.

Por ello, desde la academia, grupos médicos y científicos se han dado a la tarea de presentar herramientas a la población, ya que, en lo subsecuente, mucho de lo que se logre, tiene que ver con política pública, las empresas privadas, negocios, pero sobre todo con de las acciones de los ciudadanos.

En este sentido la Asociación Médica de Texas (TMA, por su sigla en inglés) creó un ránking que identifica actividades cotidianas por orden de riesgo de exposición durante la pandemia. Ante la pregunta ¿qué actividades son seguras?, un grupo de 15 expertos de la TMA y el Comité de Enfermedades Infecciosas realizó la clasificación  e hizo pública su evaluación.

Algunos de los factores que se tomaron en cuenta para la tabla de riesgos son: el posible tamaño de las reuniones o interacciones sociales, la proximidad, si las actividades se realizan en interiores o al aire libre, probabilidad de cumplimiento, nivel de riesgo personal y cuánto tiempo las personas se dedican a esa actividad.

Para este momento de la emergencia sanitaria, actividades como acudir a un bar, o a un templo con 500 o más personas, o a un estadio, representa el mayor riesgo en una escala del 1 al 9, le siguen ir al gimnasio o comer en un buffet; viajar en avión; abrazar, o saludar de mano o de beso están catalogadas como actividades de riesgo moderado alto; en tanto que las de  menor riesgo son abrir correo o paquetería, o pedir comida para llevar.

Nuevas formas de viajar

La reactivación de viajes y del turismo, también es una parte importante de la nueva normalidad, por lo que este hecho, en breve impostergable deberá acompañarse del concepto de turismo responsable, explica el doctor Jorge Baruch Díaz Ramírez, a cargo de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la Universidad Nacional Autónoma de México; esto implica velar por la salud individual y colectiva, acota.

Debido a que no hay una medida única para evitar el riesgo, se están implementando estrategias multicapa o multinivel, como los filtros sanitarios, en los que se mide la temperatura constantemente, y el llenado de declaratorias de salud en línea que provean de información a los prestadores de servicios. En algunas circunstancias será necesario instalar aplicaciones de las autoridades locales para que, en caso de alguna eventualidad, se pueda rastrear la trayectoria de los visitantes.

Recordó que las medidas a considerar están a cargo del sector turístico, por un lado, pero por otro, corresponde al viajero estar consciente de las implicaciones y respetar acciones como asientos separados en los autobuses, usar de manera obligatoria cubrebocas y caretas, y esperar turnos para comer durante un vuelo de avión.

Por último, si un lugar tiene semáforo rojo no se permiten los viajes no esenciales; en naranja o amarillo se puedan realizar traslados regionales. Sobre las salidas al extranjero, el doctor Díaz recomendó evitar salir de nuestro territorio entre octubre y noviembre, porque inicia la temporada de influenza estacional “lo más aconsejable es esperar hasta diciembre de este año o enero de 2021”.

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