Va en seco: Después de lo expuesto concluimos que el sector de artes escénicas no se puede someter a la ley de la oferta y la demanda .

En efecto, tal estridencia no la concibe Patricia Chavero bajo el tamiz de la puja por una intervención monopólica del Estado en un mercado como lo es el escénico. En su investigación Producción teatral y política cultural, que forma parte del estudio Revisión del gasto público con fines culturales, sector artes escénicas, subsector teatro, que tiene por objetivo conocer las condiciones en las que se desarrolla la producción teatral en México, hace un llamado a fijar mejores políticas y mayores fondos para un conjunto específico de expresiones dramáticas.

Es por ello que otra conclusión de la académica del Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli sea que la evaluación de las artes escénicas no se puede dar en términos de utilidad económica, se debe valorar la contribución al terreno de la creación artística y el impacto social .

Licenciada en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM, Patricia Chavero agrega como corolario: La política cultural implementada por el Conaculta, en el caso de las artes escénicas no responde a la realidad socioeconómica y política del país .

Chavero demanda, tras una acuciosa revisión del historial del gasto público y de los apoyos a dicho ámbito a lo largo de dos décadas, políticas, programas y fondos que mantengan en pie el teatro que el empresariado no oferta. En su concepción general –escribe– la política cultural articula las acciones de todos los agentes que intervienen en el campo: el Estado, el sector privado y el sector artístico .

El análisis tiene profundas raíces que le arraigan como uno de los muchos frentes irresueltos tanto por el Consejo, como por el INBA. Llama la atención que en este caso, justamente el de casa , Chavero aluda a una imposibilidad de acceso a información confiable que permita valorar lo que ha ocurrido y pasa. Por ello endereza sus baterías al modelo del Centro Cultural Helénico (CCH), a los estímulos del FONCA y a la desarticulación de tono insuperable entre educación artística y el sistema educativo.

Por ejemplo, acerca del CCH, desconfía del modelo que impone un parámetro de éxito –eficacia– para la producción artística en el ingreso en taquilla –autofinanciamiento–, en la participación de particulares en la producción –estructura mixta– y en el número de asistentes –impacto social–. Chavero aprecia no sólo la inviabilidad de tal diseño para el sostenimiento de la programación. También el que la recaudación por ventas repercuta en asignaciones presupuestales que no permiten al centro cumplir cabalmente su función ante un segmento de la comunidad teatral y ante la sociedad.

Al referirse a los programas de Fomento y Coinversiones Culturales, México en Escena y México Puerta de las Américas, revela que a 2010 suman poco más del 15% de los recursos operados por el FONCA. Dice que es de llamar la atención que si bien estos programas son tangibles en tanto que están orientados a la producción artística y buscan fortalecer la autonomía artística y administrativa de las artes escénicas, en los hechos pocas son las agrupaciones que han logrado insertarse a circuitos de presentación autosustentable . Por ello es evidente la necesidad de reorientar los recursos económicos otorgados a través del Fondo, ya que se ha caído en el individualismo en demérito de la producción artística .

Tras reconocer un notable avance en la aprobación del Artículo 226 bis de la Ley del ISR, que fomentará la inversión privada en un tipo de teatro que no riñe con los circuitos comerciales, Chavero no se muestra optimista. Es necesario aclarar cómo va a ser la participación de las agrupaciones en la obtención de fondos, hacer explícitas las reglas y dar juego, ya que corremos el riesgo, como hasta el día de hoy, que los apoyos se concentren en las agrupaciones que han transitado a mejores formas de organización, independientemente de la calidad artística. Acaparar recursos no garantiza el fortalecimiento de un sector, y esa es la apuesta, cómo diseñamos políticas incluyentes, de reconocimiento al otro. Cómo transitamos a una política cultural democrática. No es retórica, es necesario fortalecer el campo de la producción cultural y artística .

Esquirlas. Celebro el nombramiento de Edgardo Bermejo al frente de Asuntos Internacionales del Conaculta, tras diez años de diplomático cultural. Ya veremos cómo cambia el panorama en este quehacer nodal.

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