De cara al cierre de sexenio, se torna urgente estar informados, informar y promover la discusión de los temas torales de la agenda nacional en cultura.

En la investigación, la elaboración de estudios, el reporteo, el análisis noticioso o el seguimiento con fines académicos de los temas que se despliegan en el campo de la economía cultural, de pronto se generan vacíos. Ante ellos la prudencia; implica ser pacientes para encontrar al menos cómo aminorar el riesgo de la irresponsabilidad en la generación de contenidos que intentan llenar esos ámbitos de la nada.

Descargo: en este periódico, en estas páginas, tanto como en la UAM-Xochimilco con el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura y desde abril, con el Programa de Monitoreo en Economía Cultural, hemos sido persistentes en diversidad de temas de la agenda del sector que aún dista de ser caracterizado como tal. En lo personal, por lo que refiere a sustentar una visión sistémica y una reforma estructural, quehaceres en los cuales la Cuenta Satélite en Cultura (CSC) es una pieza clave.

El proceso nos llevó al INEGI, donde el actuario Arturo Blancas Espejo, director general de Estadísticas Económicas, abordó y hasta donde sé no lo ha vuelto a hacer, lo relativo a la CSC (lunes 4 de abril). En la entrevista pregunté mucho, como tuve novedad de otras tareas, entre ellas, la necesidad de formar un Comité Técnico para tal efecto.

Formar. Es decir, en ese momento dijeron, entendí, así escribí y nadie repeló, que una vez se llegara a un acuerdo con el Conaculta, se procedería a instalar un Comité plural. En estos días, en busca de novedades, tras consultar con el actuario y con Francisco Guillén, director general Adjunto de Cuentas Nacionales, el director de Comunicación Social, René Ávila, sugirió leyera lo que hay en el Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG).

Sorpresa: el Comité Técnico Especializado de Información Cultural fue creado y puesto en marcha por la Junta de Gobierno del INEGI ¡el 29 de septiembre de 2010! Estupefacto, lo primero es cargar mi culpa: en el complejísimo sistema de cuentas nacionales, no pasé por el SNIEG. De hecho, ante el abrumador panorama el propio Francisco Guillén me ha brindado apoyo a efecto de operar mejor el portal. No me culpo de irresponsable, pues tampoco inventé información, pero lamento mucho la falta de profundidad en mi labor investigativa. Ofrezco a mis lectores, a quienes cada día se interesan más en esto de la economía cultural, tener mayor esmero.

Pero también debo señalar que era obligación del INEGI y del Consejo, aclarar el despiste; promover con amplitud a partir de esa fecha el acuerdo de creación del Comité, su integración, sus tareas y las metas. Al ser omisos por las razones que fueren, contribuyeron a generar un vacío que ahora nos toca llenar.

Si hasta hace horas pensaba sólo en mi labor periodística y académica ante la CSC, solicito al INEGI y al Consejo, ofrezcan a la opinión pública un informe del estado en que se encuentra la implementación de la CSC y cómo viene el proceso en lo que resta del año. Y que se comprometan a mantenernos al tanto de manera periódica.

En tanto eso ocurre, dejo algunos de mis reparos al acuerdo y a la forma en que se integró el Comité, y con ello, una invitación a un debate público al respecto en la UAM-Xochimilco, abierto a todos los involucrados.

El acuerdo no ofrece un marco conceptual sobre lo que habrá de entenderse por cultura y por sector cultural. Refiero a una definición provisional para integrar las áreas de interés de la Cuenta. Por otra parte, no tomó en consideración a la diversidad de actores e intereses que dan sentido, al menos, al sector 71 del Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN). Por ello, el Comité es abrumadoramente gubernamental. Una silla corresponde a la UNAM, lo cual es también cuestionable, tanto como la inclusión del Fideicomiso del Auditorio Nacional.

Por ser una acción de gobierno que afecta a miles de personas, el Comité y la Cuenta demandan diálogo, polémica, mayor pluralidad y amplitud de enfoques.

Esquirlas. El Instituto Mora primero fue clínica de imagen y ahora es el salón de fiestas donde, con pase VIP, se celebra con mucha grilla por los suspirantes a la dirección de la Agencia, la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

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