La megalomanía de Consuelo Sáizar con la instalación del Centro Cultural Elena Garro en Coyoacán y, a unos pasos de su despacho de Arenal, de un conjunto de dependencias del Consejo; y el populismo del delegado en Álvaro Obregón, Eduardo Santillán, sumado al delirio del artista plástico José Luis Cuevas con su Paseo escultórico, ponen en relieve que las ocurrencias dominan al ejercicio responsable de la función pública.

Escribió hace unos días Daniel Innerarity (Babelia, 26 de junio) que el afán de exactitud de la economía da lugar a una enorme inexactitud social. Esta es la razón que explica el hecho de que la ciencia económica así ejercida formalice mal los aspectos sociales y políticos de una economía de mercado .

La breve sentencia no exenta a la economía cultural y por ello, se impone el análisis de las decisiones en infraestructura cultural, del espacio que se estima útil para la administración gubernamental y respecto a la disposición de bienes en espacios públicos. En las obras que implican al quehacer del Consejo, subyace la aparente cordura que se sustenta en brindar provisiones simbólicas, de valor de mercado y de racionalidad del gasto operativo de la institución. Por lo que a la delegación refiere, a las implícitas se suma –en desplante ilusorio– un incentivo al turismo.

En el estudio La cultura fuente del desarrollo integral (Centro Lindavista, 2008), el economista Adalberto Saviñón, pone en relieve el significado que para las economías locales en diversos países tienen los polos, distritos, clusters o circuitos culturales.

Un elemento refiere a la pertinencia de nuevos equipamientos en zonas que cuentan con numerosas unidades de género, concentración que ha acarreado consecuencias negativas en su coexistencia con el funcionamiento urbano (circulación vehicular, servicios básicos, de uso de suelo, impacto ambiental).

Los vecinos que se han dado cuenta del alud se inconforman. Los puntos del mítico cuadrante de Coyoacán-Chimalistac provocarán más daños que beneficios a quienes trabajan, viven y transitan. La librería Educal es competencia desleal. Las oficinas montadas en lo que fue un laboratorio, irresponsabilidad. Lo de Cuevas no tiene justificación ni como política cultural, ni como modelo de gestión del arte público, ni como gasto.

Diversos clusters no pueden dar más desde hace años, como es el caso de Chapultepec; otros reciben incesantes dotaciones pese a que viven en el colapso: Polanco, la Roma, la Condesa. No menos importantes se instalan en medio de la corrupción inmobiliaria como en Cuajimalpa. En suma, si bien la ciudad cultural es un portento, su presente y futuro como sistema de distritos culturales no puede estar sujeto a la discrecionalidad de las autoridades, a los requisitos, permisos y trámites del que es juez y parte. Y los asambleístas, en la complacencia.

Esquirlas. Suman ya 47 días y ni un foro sobre la iniciativa de Ley General de Cultura a la vista. Se supo que la Secretaría de Cultura del DGF reculó… Hasta este momento la convocatoria de la Comisión de Cultura ha sido desairada por las universidades públicas y por los gremios del sector, en tanto los gobiernos estatales los arman bajo presión o con enorme desgano.

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