Biógrafo de Manuel Camacho Solís bajo el influjo de la sucesión salinista, de trayectoria sin relevancia en la gestión cultural -tanto así que en el portal de la Comisión Bi100 que preside no se da debida cuenta de sus quehaceres-, Enrique Márquez tunde a su homólogo, el también historiador José Manuel Villalpando, en unas páginas de la revista Nexos de junio.

En Contra su bicentenario, despliega a través de una retórica efectista, y desde el ejercicio de su función pública, una risueña crítica en contra de quienes denomina Los Federales. Quien es también un Federal (a menos de que viva en el Distrito Chilangotlán) se asume como el destripador de las celebraciones históricas que no existen en ese bando... ni en el suyo propio.

Entre federales te veas. Villalpando podría martillear al operador de un conjunto por igual cosmético, oneroso y cuestionable. Pero le faltan aprestos para acometer. O será, como miedosamente indica quien no aclaró la presencia de su hijo en algún programa de su oficina, que "el bicentenario de la cosmética presidencial ha contado y seguirá contando con toda la fuerza y los recursos del aparato, como me dijo, hace meses, con elegancia intimidante, un alto funcionario cultural del país" (el subrayado es mío).

Ante el ardid, en su columna A salto de línea (Laberinto 12 de junio), el periodista Braulio Peralta soltó: "si lo denuncia, que lo diga con nombres y apellidos". No será el secretario Alonso Lujambio, tampoco la titular del INBAL, Teresa Vicencio, mucho menos los secretarios del Consejo, Raúl Arenzana y Fernando Serrano. El manotazo al bravucón historiador, sólo pudo provenir de Consuelo Sáizar. ¿O alguien sabe de otro alto personero? ¿A qué le corrió el verdugo de Villalpando y del Presidente Calderón?

En el mañoso juego de sumar simpatías en contra de Los Federales a través del privilegiado nicho de lectores que Nexos ofrece, Enrique Márquez descubre la frágil condición que como servidor público tiene. Hace evidente la manipulación que le impide el análisis comparativo que debió elaborar si, en efecto, quería convencernos de que ellos son los buenos del fiestón bicentenario, las víctimas de un decreto obregonista, del agandalle panista del Zócalo.

Por lo pronto, coloca a Ebrard y a la Comisión en la picota. ¿Acaso piensa que su serie Expedición 1808 fue generada con mayor transparencia que el costosísimo Discutamos México? ¿Podría comparar cifras y resultados? ¿Qué puede decir sobre el encargo a Argos? ¿Qué del show mediático de Las corregidoras? ¿Y de los libros que hace? ¿Ya vio que su portal no está actualizado? ¿Rinde mejores cuentas que Los Federales?

Esquirlas

¡Albricias! El Conaculta se convierte en cancillería y tras el protocolo de rigor ante el Senado, tenemos nuevo Embajador de la Cultura de México en el marco de los festejos bi-centenarios: el tenor Rolando Villazón... Y si alguien resentirá la ausencia de Carlos Monsiváis es Consuelo Sáizar. Además de gran amigo, fue un operador político a su favor. Como también le impactará la ausencia del Presidente Calderón en los honores al escritor.

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