Es posible que La herida de Spinoza, de Vicente Serrano, no sea para el lector un libro que le cambie la vida o, al menos, su perspectiva de la misma. Es posible, aunque difícil de concebir, que este libro ganador del Premio de Ensayo Anagrama 2011 deje al lector impávido.

Sí, es posible pero es muy poco probable y aun menos deseable.

La herida de Spinoza lleva el subtítulo de Felicidad y política en la vida posmoderna, y en él la palabra felicidad está utilizada en su más magnífica acepción, aquella que puede abarcar una vida o una conciencia y que es independiente de adversidades, aquella que es más que un estado de ánimo.

La palabra política también aparece en este libro ennoblecida, pues más que hacer referencia a la pedestre lucha por el poder, en general tramposa, se refiere no tanto a las aspiraciones más altas que a veces se le buscan a esta actividad, como a sus orígenes más humildes, los más básicos y espirituales.

No puede pretender quien esta reseña escribe tratar de explicar en unas cuantas palabras cómo es que el filósofo español logra lo anterior, tan sólo aspira a invitarlos a leerlo.

POR UNA FRASE EXASPERANTE

La herida de Spinoza deriva de un aparentemente pequeño malentendido cometido por el neurocientífico Antonio Damasio en su libro En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos.

Damasio no solo busca coincidencias con Baruch Spinoza (1632-1677) porque ambos tengan origen portugués sino porque el filósofo en el siglo XVII y mucho antes de que se vislumbraran siquiera los fundamentos fisiológicos de la neurobiología, había esbozado una concepción filosófica en la que mente y cuerpo ya se coordinaban de un modo análogo a la hipótesis que el profesor Damasio ha venido proponiendo y corroborando él mismo, junto con otros investigadores . Pero Damasio no está del todo de acuerdo con Spinoza, de hecho dice que hay momentos en los que es exasperante .

Lo que exaspera a Damasio de Spinoza es la tranquila certeza con la que se enfrenta a un conflicto entre la opinión de que el sufrimiento y la muerte son fenómenos biológicos naturales que hemos de aceptar con ecuanimidad y la inclinación no menos natural de la mente humana a chocar con dicha sabiduría y sentirse descontento con ella. Queda una herida y me gustaría que no fuera así. Y es que prefiero los finales felices .

Entonces el exasperado parece ser Serrano, quien externa que los que exaspera a Damasio es lo más spinozista de Spinoza, porque la felicidad que Spinoza propone no existiría sin ese reconocimiento del límite, de la finitud… .

UN RECORRIDO CON FINAL FELIZ

El libro es muchísimo más que explicar la contradicción en la que cae Damasio, quien al pretender hundir el dedo en una llaga que en realidad no existe se revela como un producto más de una modernidad que, explica Serrano, busca la felicidad o algo que se le asemeje en la ausencia de límites o el derrumbamiento de los mismos y que, por tanto, se condena a sí misma a una insatisfacción. Esta modernidad en la que el lector probablemente ha quedado envuelto… Pero en la que tal vez pueda, sobre todo si lee este libro, ser feliz…

manuel.lino@eleconomista.mx