En Estados Unidos me ven como un extranjero, voy a cumplir 70 años, he estado toda mi vida allá y todavía no me aceptan los cabrones , dijo el dramaturgo chicano, Luis Valdez.

Vivo allá, escribiendo en inglés, participando, celebrando esa sociedad. El problema es de ellos, no es mío , declaró, el fundador del Teatro Campesino en los años 70.

Mientras que en Arizona se aprobaba la ley que permite detener y encarcelar a migrantes mexicanos, Luis Valdez estrenó por primera vez en México y en español, el jueves de la semana pasada, su obra clásica,"Zoot Suit", y el 13 de mayo próximo recibirá el premio Gallo de Oro de la Habana, Cuba, por su trayectoria en los escenarios.

Sabía que "Zoot Suit" le podía decir algo a la gente de México y el caso de la ley de Arizona nos ha enfocado muy bien de qué se trata la obra , dijo.

El dramaturgo chicano dijo que si bien la presencia de mexicanos es cada vez mayor en todo Estados Unidos, poco menos de 50% de la población sólo en California es de origen mexicano, el racismo es todavía una realidad.

Eso del racismo existe, yo lo sé, yo vivo allá, yo sé lo que es la vida, tal vez en México se pensaba que no, que las cosas habían cambiado, pero no. Hay una gran resistencia hacia la nueva inmigración.

La mayoría de la gente que está en las prisiones estatales es nuestra juventud, los latinos, y si te vas por la carreteras y la gente que ves trabajando en los campos es la raza , indicó.

El destino de los mexicanos en México y los mexicanos en Estados Unidos están ligados, y deben unirse: La concientización de todo el pueblo de México es muy importante en cuanto al norte, ya nos extendimos hacia adentro de los Estados Unidos, y yo creo que, por otra parte, es muy necesario que más chicanos vengan a México, que intercambien ideas , explicó.

Gracias a la ley de Arizona, "Zoot Suit" sigue siendo actual

La lucha nunca va a terminarse, no vamos a llegar a un punto de descanso, l’agua va a correr, las cosas van a cambiar de todos modos, pero yo creo que la cosa más importante es el progreso, hay retraso, hay violencia, hay corrupción. La frontera es una herida muy profunda y está infectada. Sin embargo, hay una posibilidad de que se cambie hacia lo mejor en ambos lados de la frontera; aquí en México entiendo mucho mejor la cosas que se tienen que decir en la frontera.

El abrecaminos

Mi mamá me llamaba "El Abrecaminos" porque me tocó serlo en el teatro, en el cine, en las escuelas. Mi antología de literatura chicana fue la primera que se editó en Estados Unidos, ¿me entiendes? , dice Valdez, también el primer director chicano en llegar a Broadway y Hollywood.

Para Valdez muchas veces la inspiración viene de la adversidad. Llegó a los campos de Delano, California en 1943, a los siete años de edad. Para que no se ahogara en un río, su mamá lo mandó a la escuela.

Éramos trabajadores migrantes y nos tocó andar pizcando algodón, andaba gente de todas las razas: negros, filipinos, japoneses. Nos fuimos a la escuela de un pueblo cercano, Stradford, ahí conocí la desigualdad. Yo me preocupaba por la comida que mi mamá me preparaba, tacos de frijol y tortilla, los cargaba en una bolsita de estraza, los gringos tenían loncheras, me daba vergüenza .

El milagro del papel maché

Esas bolsas de papel serían muy importantes para la vocación del futuro dramaturgo.

Un día perdí la bolsita de papel, y ya se iba mi camión, y mi maestra me dijo, ‘¿que buscas?’, ‘mi bolsita café’, le dije, ‘ah pues yo la tomé’, me dijo la maestra , narra el dramaturgo.

Me llevó a un cuartito, y estaba mi bolsita todo rota en el agua, ‘¡se volvió loca ,maestra!’, le dije, ‘¿por qué destruyó mi bolsita?’. Entonces la maestra agarró un pedacito de mi saco, lo untó con una pegadura blanca, y lo puso en un molde de plastilina, era la cara de un chango, y con eso yo descubrí uno de los secretos del universo: el papel maché. Dije, ‘ah jijo, se pueden hacer máscaras .

Y descubrió el teatro.

Era para un play, para una obra de teatro en la escuela, todos iban a participar y querían a dos de primaria para hacer de changos. A la siguiente semana las pruebas, y me gané el papel, yo contentísimo, mano, era una escuelita rascuacha, pero para mí era lo máximo. Una semana antes de la presentación nos echaron, nos votaron del campo, nos dijeron, ustedes se tiene que ir, y yo fui con mi mamá llorando y le dije: ‘ma, la presentación es el viernes’ y era lunes, ya no teníamos dónde quedarnos. Nunca se me olvidó cuando salíamos y vimos a Stradford alejarse, había neblina, desapareció el pueblo en la neblina. Sentí un hueco en mi alma, eso me hubiera destruido realmente, pero lo que pasó fue al revés, me dio algo , recordó.

jbadillo@eleconomista.com.mx