Para Nick Srnicek y Alex Williams el neoliberalismo no?está funcionando,?así como tampoco las propuestas de la ?izquierda, y con la llegada de la inteligencia artificial y los robots, el panorama de nuestro futuro no resulta nada alentador. Sin embargo, los autores piensan que no todo es tan malo, sino que estamos en una época de un cambio de paradigma donde el ser humano podría vivir mucho mejor que sus ancestros, sin tener que trabajar tanto.

Todo lo anterior queda expuesto en el libro Inventar el futuro.?Postcapitalismo y un mundo sin trabajo, donde ambos escritores realizan un recorrido por los problemas políticos por los que atravesamos y sus consecuencias económicas (desastrosas a nivel mundial), así como las posturas de una izquierda que ha sido rebasada por las circunstancias y ha quedado sin propuestas efectivas, para llegar a una propuesta de una sociedad postrabajo, que marcaría el inicio de una nueva era basada en la tecnología, la horizontalidad y la construcción de comunidades.

Estos dos autores no son los únicos que hablan sobre la pérdida estratosférica de empleos que la inteligencia artificial y los robots traerán a nuestro mundo, en su libro ?El ascenso de los robots. La amenaza ?de un futuro, Martin Ford explora la problemática más desde un punto de vista económico. El autor pronostica una disminución brutal de empleos en unos cuantos años.

El artista Joep van Lieshout cree que los robots llegaron para ayudarnos a vivir en un mundo más cómodo, donde ellos puedan trabajar mientras nosotros nos convertimos en un Homo Ludens, pero para esto se necesitan cambios en el sistema económico del momento.

Los autores dicen que si bien en la segunda mitad del siglo XX se perdieron trabajos con la implementación de la maquinaria en el trabajo, no será lo mismo dentro de algunos años. Así que necesitaremos un sistema económico que presente una nueva redistribución de la riqueza; también deberemos cambiar la carga cultural que la palabra trabajo posee para todos nosotros: El trabajo ha sido insertado en nuestra identidad, retratado como el único medio para la verdadera autorrealización .

Y se quedan ahí, comentan que existe una idea de sufrimiento ligada a la idea de trabajo: uno debe padecer antes de ser recompensado. Por lo tanto, plantean que será necesaria una idea contrahegemónica del trabajo que le dé la vuelta a las ideas existentes y que remueva la idea de sufrimiento como base para la remuneración.

Lo anterior no será posible si la izquierda sigue haciendo lo que ellos llaman política folk, un conjunto de supuesto que debilita a la izquierda e imposibilita su crecimiento y la generación de cambios duraderos. Le llaman folk por su naturaleza intuitiva y porque valoran lo tradicional, lo auténtico y lo natural. Todos estos supuestos los llevan a prácticas y estrategias que no generan propuestas viables ni a corto o mediano plazo, y la mayoría de las veces ni siquiera se sabe por qué se marcha o se protesta, debido a la espontaneidad e inmediatez de las reacciones, y al temor a que cualquier objetivo universal sea autoritario. El resultado: movimientos sin cohesión ni propuestas en las que miles marchan por las calles pero que no generan cambio alguno.

Inventar el futuro es un texto propositivo, con tintes de utopía, pero lo suficientemente aterrizado para que no pensemos que los autores son dos locos que buscan hacer una comuna hippie. Los avances de la tecnología y la crisis neoliberal hacen posible el planteamiento de un mundo como el que los autores plantean: un mundo lleno de retos, pero con la posibilidad de bienestar.

@faustoponce