Es muy posible que aún no hayamos apreciado las bondades del silencio. Las campañas, en tierra de nadie; esos días en que el nuevo calendario y las extrañas reglas con que los partidos decidieron flagelar su futuro inmediato, fueron diseñados para los cuartos de batalla.

Por supuesto, el silencio es artificial, es posible sentir el rumor vibrante de la tensión política por debajo de la apariencia. Sea a través de las neo-campañas negativas en internet y redes sociales. Forwards en correo electrónico con montajes mal hechos para YouTube, presentaciones de PowerPoint aferradas en señalar peligros para México, oprobiosas listas de rumores enlazados con fotografías retocadas por asesores con habilidades informáticas por demás limitadas.

Llegan a mi correo ardientes manifiestos contra Josefina Vázquez Mota, AMLOve y Peña casi por igual. Todos con un destinatario seguro: la carpeta de spam que no vota; pero donde reciben justa compañía junto a farmacéuticas piratas, vacaciones de ensueño, conspiraciones internacionales, fotos sobre hermosas playas portuguesas con música de Yanni y poesías que supuestamente escribió Borges antes de morir. Correo basura.

El frente más caliente es el de las encuestas. Según algunos es muy significativo el movimiento de tal o cual candidato tres décimas porcentuales para acá o allá. Lo más divertido ha sido la horrible intervención presidencial. Me refiero a Calderón supuestamente declarando a unos empresarios, con la precaución de no decir quién, dónde ni a qué horas, que según una encuesta de la presidencia los candidatos están en empate técnico .

Risa loca ver que los antiguos artífices de la caída del sistema, los ratones locos, los mapaches electorales, las casillas zapato, Tlatelolco, el golpe de estado a Excélsior, la guerra sucia, los triunfos de 80%, el dedazo. Todos esos que solemos llamar dinosaurios, y que ahora andan por ahí con gafetes de nuevo PRI, son los primeros en gritar trampa , llorarle a mamá IFE y rasgarse las vestiduras como si lo supuestamente dicho por el Presidente tuviera un impacto mortal en la equidad electoral.

Por supuesto que en los salones de batalla del PRI están nerviosos. Lo peor que les podía pasar está sucediendo: el concepto del AMLOve no pega. No hay polarización entre su candidato y el de las izquierdas. El PAN no sé fue con el gris delfín hacendario ni el archiderrotable senador. Eligieron a Vazquez Mota, que a pesar de todos sus defectos (indefinición, entre los más notables), es además de todo una mujer. O sea, algo que no saben enfrentar.

Primero porque, aunque no base la campaña en su género, el hecho de serlo le da la única estafeta de cambio que podía enarbolar el partido en el poder. Segundo, porque todas las campañas políticas suelen basar en cambiar su estrategia más efectiva. ¿Por qué me atrevo a afirmar esto? Sencillo. El voto duro del PRI va a votar por el PRI pase lo que pase; igual el del PAN y hasta el de la Morena.

¿Quiénes puede desequilibrar la elección, influir para un lado u otro los números? Los indecisos y los apartidistas, los ciudadanos que si están conformes con sus vidas y el rumbo del país, lo más probable es que vayan con el partido del poder, y si no lo están lo más seguro es que busquen cuál opción supone el cambio que les gustaría ver o que les molestaría menos.

Qué tal los que son un poco conservadores y quieren cambio pero no que se ponga todo de cabeza; que pueden llegar a pensar que a lo mejor es cierto eso de que una mujer….

Por eso están nerviosos en los cuartos de batalla de Atlacomulco. Más si alguien sale a decir que van empatados, que está muy cerca de polarizarse la elección entre el candidato de las mujeres (las muchas mujeres, si hacemos caso al último libro que no leyó), y a la mujer candidato.

La guerra sucia de internet no sirve de nada. El furor en las redes sociales ha probado que sólo da para desahogarse y tiene un impacto poco significativo en los números electorales, o eso repiten los expertos, nerviosos. Lo cierto es que si hacemos caso a las franjas demográficas, los jóvenes están muy inclinados a simpatizar con el candidato que no lee, mientras que el discurso difuso y retórico de la panista no les llega del todo.

Muchas letras y humaredas dedicadas a criticar las nuevas reglas electorales, el papel microregulatorio del Consejo del IFE, y los extraños veredictos de los tribunales correspondientes.

Los gurús de las campañas están preparando la maquinaria política a todo, después de pedir permiso a mamá IFE. Centenas de inanes spots que (quienes podamos) adelantaremos en el DVR. Toneladas de basura electoral para colgar en cada poste, fotos sonriente del wannabe, pintura para bardas, espectaculares aquí y allá con el mejor ángulo. Como si alguien fuera a ir caminando por la calle y después de golpearse de frente con un poste y mirar bizco la efigie adusta de AMLO, decir: Claro!.

El propósito de la basura electoral es hacernos saber que les importa ganar, que le están echando ganas, que quieren que votemos por ellos, que no se nos vaya ocurrir reservar ese primer domingo de julio para ir a Disney, Oaxtepec o a visitar a los tíos a Villa Hermosa. Por lo demás, hay que gastarse el dinero del IFE, no lo vayan a reducir.

Silencio, bendito silencio. Calles con basura cotidiana, bardas manchadas de humedad, postes con zapatos colgados en alambre torcido. Disfrutemos de este hiato político antes de que las campañas invadan cada centímetro de nuestras vidas, conversaciones y espíritu. Que se preocupen ellos, ya tendremos tiempo de hacerlo.

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