En cultura, la cuestión a superar es un asunto de enfoque. Para Carlos Lara, coautor junto con Eduardo Cruz Vázquez del libro 1988-2012. Cultura y Transición, que se presentó este martes, para lograr un cambio cultural relevante que oriente al país en una perspectiva de desarrollo es importante, primero que nada, vencer la miopía cultural .

El subsector cultura padece una miopía que le impide ampliar la mirada. Hoy, la cultura ya no es solamente la parte simbólica y antropológica, tienes esas vetas, pero también la jurídica, la productiva y la distributiva. Las nuevas tecnologías nos hablan de la necesidad de voltear la mirada hacia otros ámbitos de la función pública , opina en entrevista el investigador universitario.

Por citar ejemplos, Lara comenta: Cuando se va a reformar la ley de monumentos, brincan todos los antropólogos, se rasgan las vestiduras, que es una ley perfecta e intocable, amenazan con hacer huelga… cuando se va a reformar la ley del libro, los escritores, la gente de la industria editorial, lo mismo, a rasgarse las vestiduras como gremio…, todos por gremios, y no se dan cuenta de que se aprueba la ley Monsanto o la ley Televisa y ésas son muy dañinas, pero no lo ven así porque para ellos la cultura y lo que hacen se restringe a su marco jurídico y, entonces, esa miopía no los deja ver que la política cultural está en áreas como el turismo o la hacienda pública .

EL PRIMER GRAN RETO PARA TOVAR Y DE TERESA

De aprobarse la propuesta que envió el pasado viernes el presidente, Enrique Peña Nieto, para su discusión en el Congreso de la Unión, en la cual se destinaría en el 2013 un total de 5,069 millones 162,097 pesos para el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), reducción de 37% con relación al 2012, Carlos Lara ve un primer gran reto para el nuevo Presidente del instituto cultural, Rafael Tovar y de Teresa, a quien considera un hombre de amplia experiencia y cuya aceptación del cargo califica como un acto de generosidad porque él ya había hecho su tarea.

La primera prueba de fuego que tiene es la reducción del presupuesto a la cultura de acuerdo con la propuesta del presidente Peña Nieto, que es una reducción significativa y allí reside su primer reto. Se va a encontrar con nuevos retos, estructuras, leyes y modelos, como los etiquetados, que no existía antes y son una mala costumbre.

Este año se presentaron arriba de 1,000 proyectos, la Cámara de Diputados los etiqueta a través de la Comisión de Cultura, pero con eso está metiendo un desorden a la política cultural de nuestro país porque vienen alcaldes, gobernadores, directores de museos, todo tipo de promotores culturales, y gestionan esos recursos y si logran que se los etiquete, ya nada más pasan a Conaculta a cobrarlo, pero si ese dinero, en cambio, entrara directamente a Conaculta, se destinaría con una visión de política cultural a través de un diagnóstico [...] le arrebatas al Consejo la facultad que tiene para dirigir la política cultural del país y se convierte en una ventanilla de pagos .

Y LO QUE SIGUE

Interrogado sobre otros asuntos prioritarios en el subsector, Lara comenta:

Lo primero es ordenar los criterios con los cuales la Cámara etiqueta esos recursos. Hoy por hoy, tenemos una cifra de millones de pesos que jamás los había tenido el Conaculta.

Lo segundo es que exista una ley general de coordinación cultural, donde se establezca qué debe hacer la Federación, los estados y los municipios en materia de cultura.

Y el tercer punto sería repensar la cultura en el contexto de la posmodernidad, lo cual implica hacer un ejercicio para verla en sus tres esferas fundamentales: la antropológica (cómo la definimos), la jurídica (verla como un derecho, ya que el Artículo 4 de la Constitución así la reconoce) y la simbólica. Ese cambio o ese giro implica, necesariamente, pensar la cultura asociada al desarrollo, como la están pensando las organizaciones internacionales, como la UNESCO.

Se trata de romper con esa visión miope y hacer políticas transversales, una agenda para impulsar la recreación, el esparcimiento y el tiempo libre. La política cultural debe trascender la barrera de los espectáculos y proyectarse como eje estratégico del desarrollo humano e integral, que la gente tenga dónde recrear su identidad, que los niños y jóvenes tengan dónde jugar. Eso es parte fundamental de lo que tiene que hacer la cultura y no solamente seguir trayendo grandes eventos que, por otro lado, solamente se pueden ver en ciertas ciudades y, por ejemplo, nuestra capacidad no da para que llegue a todos lados la mal llamada Orquesta Sinfónica Nacional .

REPLANTEAR UNA POLÍTICA REGIONAL

Por lo mismo, también se debe replantear una política regional que garantice la presencia y el acceso a bienes culturales en la mayoría de los municipios. El gran reto es ser capaces de habilitar espacios para la cultura, pero como parte de una verdadera política, no como esas orquestas de TV Azteca en plan teletón, sino una verdadera política cultural que ofrezca el derecho al acceso a la cultura a todos los mexicanos .

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