El próximo 12 de junio del 2010 la Secretaría de Estado del Vaticano beatificará a Manuel Lozano Garrido, primer periodista laico, en su ciudad natal Jaén, España, anunció el Obispo de esta ciudad, Ramón del Hoyo López, a través del sitio oficial del proceso de canonización de este personaje.

Manuel Lozano, también conocido como Lolo, nació en Linares (Jaen, España) en 1920 y murió el 3 de noviembre de 1971. Fue miembro de Acción Católica y de adolescente distribuía la comunión en la cárcel durante la persecución religiosa española que tuvo lugar en la Guerra Civil, en la que él mismo fue arrestado.

En 1942, a sus 22 años, sufrió de una parálisis progresiva que lo sentenció a una silla de ruedas, además en sus últimos nueve años de vida quedó ciego.

La Asociación Amigos de Lolo Linares , explicó que a pesar de estas vicisitudes, trabajó como periodista en medios de comunicación como el diario a; las revistas Telva y Vida Nueva, y la agencia Associated Press.

Escribió libros como El sillón de ruedas y en 1956 fundó la revista Sinaí para enfermos. Recibió importantes reconocimientos profesionales, como el Premio Bravo.

El proceso pudo ser formulado ya que se cumplieron todos los requisitos necesarios para que Lolo fuera beatificado; el último de los trámites, señala la organización, fue la aprobación milagrosa de una curación atribuida a la intercesión del Venerable Manuel Lozano Garrido.

Recientemente el Arzobispo Presidente del Pontificio Consejo para las comunicaciones sociales del Vaticano, Claudio Maria Celli dijo: La figura de Lolo es, especialmente para los comunicadores, un modelo y un virtuoso ejemplo de saber testimoniar con alegría el don de la vida, aun en situaciones de prueba con las que convivimos a diario .

Asociación Amigos de Lolo Linares refiere que Manuel Lozano Garrido fue un joven amante del deporte y la naturaleza. Explicó que para él, Acción Católica lo era todo y ahí curtió su fervor eucarístico que le marcó para toda la vida .

Describe que desde el balcón de su casa, situada frente las puertas de la Parroquia de Santa María de Linares, donde él fue bautizado y donde ahora reposan sus restos mortales, hacía un alto en sus trabajos de escritor y decía:

Ahora –frente a frente con el Sagrario- voy a echar con Él un parrafillo .

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