Después de su estreno el año pasado en los festivales internacionales de cine de Guanajuato y Morelia, el documental Humboldt en México de Ana Cruz, llega a las salas de cine independiente en nuestro país. A propósito de esto platicamos con su creadora:

¿Por qué elegir a un personaje como Humboldt?

“Humboldt nunca fue evaluado de una manera correcta, no sólo lo digo yo, lo dicen científicos e historiadores de gran renombre. Ha sido una figura poco valorada tanto en América como en Europa, su conocimiento es mínimo, siendo un personaje que cambió la visión del planeta.

Creo que hay una injusticia histórica pues a este personaje se le ha tachado de plagiario, espía y que contribuyó a la invasión norteamericana, pero creo que es un liberalismo mal entendido.

Me doy cuenta que hay un debate muy fuerte en términos de bibliografía y textos donde se le responsabiliza de que la invasión norteamericana se hizo gracias a sus planos, estudios y toda la investigación que entregó al mundo.

Cuando este personaje muestra la riqueza natural de México y se convierte en el primer divulgador científico en difundir las 900 especies que descubrió en México y describir una por una, a la par hay muchos botánicos y biólogos que quisieron conocer todo lo que él publicaba y esto cambia la forma en que los europeos ven este continente. Él en lugar de guardar esta información que comúnmente era restringida para una elite de científicos, decide ponerlo al alcance de todo el público, entre ellos quienes hicieron mal uso de ella.

Todo eso contribuyó a que la figura de Humboldt estuviera rezagada en nuestro país y fuera injustamente olvidado. Lo que quiero es mostrar un personaje de carne y hueso y que el público sea capaz de tomar su propia decisión al respecto”.

El filme está compuesto por los testimonios de la tatarasobrina del científico alemán, Gabriela von Humboldt, así como por las explicaciones de varios académicos y especialistas, como el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, Jaime Labastida y José Sarukhán, coordinador de la CONABIO, entre una larga lista de especialistas de México y Alemania.

¿Qué tan difícil es retratar un personaje científico controvertido sin abandonar la parte estética que otorga el cine?

“Fue una experiencia maravillosa, pero llena de retos. Cuidar todas las aristas que planteaba el propio proyecto y que además tienen que ver con que Humboldt era un personaje lleno de contradicciones, diferentes puntos de vista y formas de abordar la realidad. Además, darle al lenguaje audiovisual la misma textura que tenía el personaje, porque era artista, pero científico, pero al mismo tiempo riguroso y contemplativo, fue complicado.

Traté de hacer un documental, pero también una película en la parte de la ficción y dramatización muy cuidada; con un personaje que pudiera ser realmente entrañable para el público. También pensando que el deseo de un divulgador y un cineasta es transmitirle al público esas emociones que uno siente frente al personaje y a veces la información científica quizá no es el vehículo más recurrente para transmitir las emociones.

Ése fue uno de los grandes retos y propósitos durante todo el rodaje, montaje y la posproducción, balancear la información científica, ser rigurosa y muy cuidadosa de todo lo que decían los especialistas; pero al mismo tiempo no volverlo una carga informativa o didáctica que nos alejara del personaje y no nos permitiera darnos cuenta que en realidad en el fondo la aventura científica es un viaje muy gozoso y todos tenemos que hacerlo en un momento de nuestra vida”.

El documental inicia con una recreación que nos remonta a 1834 en la Biblioteca de Humboldt, en Berlín, cuando el naturalista tiene 65 años y está por escribir su magna obra, Cosmos, para lo cual revive sus recuerdos de las Américas.

Así, el explorador y científico narra sus memorias de viaje y recuerda los momentos más significativos por la Nueva España, veremos parte de sus expediciones de campo en Guerrero, por las minas de Guanajuato y la “ciudad de los palacios”, nombre que él mismo acuñó a raíz de su visita a la capital del país.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con instituciones científicas?

“Lo que yo quería era más una propuesta cinematográfica que una propuesta científica, quería ser respetuosa con la carga y el contenido histórico y científico, pero al mismo tiempo tener la capacidad de transmitir la parte muy humana de Humboldt, donde hay la posibilidad de que el público se identifique con un personaje con una vigencia muy profunda e impactante con todo lo que está pasando en el mundo.

Un proyecto de divulgación científica tiene muchas complicaciones para encontrar recursos, pero en este caso hubo mucho éxito. Primero encontré puertas abiertas con el Conacyt y confiaron en mí para poder hacer mi trabajo con enorme libertad, aun así sabemos que es una institución muy rigurosa y cumplí con todos los requerimientos que me solicitaron en términos de rigor científico y comprobación financiera.

Posteriormente encontré en la Conabio un aval y una alianza estratégica que se incorporó para la parte de la promoción y divulgación. Cuando el doctor Sarukhán lo vio junto con su equipo de trabajo, me dio un abrazo. Eso sello el acuerdo, les fascinó e inmediatamente firmamos la colaboración con una relación institucional para acompañar al proyecto en su promoción, pues consideró una forma adecuada de hacer divulgación científica.

Este viernes a las 19:00 horas, se presentará la película en la Cineteca Nacional con la presencia de Ana y el sábado, junto con el elenco de la película, estarán en The Movie Company a las 18:00 horas.

También estará en la Casa del Cine, Le Cinema IFAL, Cine Tonalá Roma, la Sala Julio Bracho y el Cinematógrafo del Chopo, entre otras sedes.

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