La verdad, este reseñista jamás espero identificarse y conmoverse con los tres personajes que acompañan a Dorothy en la búsqueda del Mago de Oz.

Y de hecho no lo hizo, sino que se identificó y conmovió con los tres personajes de El Mambo de Oz, obra de venezolano Luis Zelcowicz dirigida por Rodrigo Johnson que se presenta en el Teatro El Milagro.

Antes de que te prejuicies, lector, debes saber que El Mambo de Oz no está parafraseando en ningún momento la historia original de L. Frank Baum, sólo hacia el final nos da una pista sobre el parecido de sus personajes con el León, el Hombre de Hojalata y el espantapájaros. Por lo demás, la historia Zelcowicz se defiende y se mantiene por sí misma.

La trenza dramática

Alberto (Humberto Solórzano) fue un galán de telenovelas, guapo y exitoso, pero la vida lo ha llevado a convertirse en un actor de reparto al servicio de una gran productora teatral.

En casa, las cosas no le van mucho mejor: abandonado por su esposa, se dedica a cuidar a su hijo Beto (Diego Sosa), un adolescente con un grado bastante severo de retraso mental.

La relación entre ellos es buena, juegan, se quieren y Alberto no se desespera con facilidad ante los berrinches de Beto.

Cuando Alberto tiene que ir a trabajar, Beto se queda al cuidado de la bella y joven vecina Magda (Muriel Ricard), que le enseña por enésima vez las vocales al muchacho y quien oculta, al principio muy bien, su pasión por Alberto, al que admira y desea desde que de niña lo veía en la tele.

Hay otra Magda (también Muriel Ricard), la secretaria y vestuarista de la casa productora a la que Alberto cuenta un montón de mentiras sobre su hijo ingeniero.

A fuerza de mucho cariño, los tres personajes principales logran convertir sus vidas en un complejo drama del que quizá no salgan, como en el cuento infantil, con lo que andan buscando.

Fuerza histriónica

Pero más que la historia, son los actores quienes dan a este modesto montaje su convincente dimensión emocional.

Solorzano está magnífico en su decadencia; Sosa maneja con inteligencia y sabiduría su tara mental, y Muriel (hay que darse prisa para verla, pues estará sólo esta semana y la siguiente) perturbadora y amable en sus dos papeles.

La obra estará unos tres meses más en El Milagro y después pasará al Foro Shakespeare. Antes, estuvo en un salón de fiestas infantiles.

En el salón, conté la historia desde el punto de vista del hijo –cuenta Rodrigo Jonson-, aquí tengo el punto de vista del padre… Ya veremos cómo nos adaptamos al Shakespeare .

Dicen quienes vieron la versión anterior que vale la pena ver ambas. Por lo pronto, por esta, bien vale la pena recorrer el camino que lleva a El milagro.

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Mambo de Oz

Teatro El Milagro

Dirección: Milán 24, colonia Juárez (5592-0338).

Funciones: sábados y domingos a las 13:00 horas.