Desde hace más de tres décadas, el Cirque du Soleil ha cautivado audiencias alrededor del mundo con sus espectáculos que mezclan la comedia del arte con el teatro kabuki, y hacen que el clown se entrelace con otras disciplinas. 

Al llegar al complejo que alberga la sede de este famoso circo, solo una escultura de un zapato circense puede arrojar alguna pista del lugar al que estamos a punto de entrar. Esta es una de las fábricas donde se construyen los sueños. 

La fábrica de este circo suena como algo tomado de un cuento de Roald Dahl. Es tan mágica y misteriosa como la fábrica de Willy Wonka. Dentro de sus paredes, se construye un mundo alterno lleno de imaginación y se crean espectáculos  que se han presentado en las ciudades más importantes de todo el mundo.

En este edificio ubicado en la ciudad de Montreal, Canadá, el Cirque du Soleil desarrolla todos los espectáculos que tiene alrededor del mundo. 

Cada show se tarda dos años en concebirse desde el papel hasta el escenario y todo lo que vemos en el escenario se fabrica aquí, desde los vestuarios, escenarios, hasta cada pieza utilería de cada espectáculo sin importar si se presentará en Las Vegas, la Riviera Maya, la ciudad de México, Nueva York, Orlando, Shangai o en alguna de sus múltiples giras. 

Su departamento de textiles consta de unos 350 empleados, quienes se encargan de diseñar todas las telas que se utilizan para los shows. Incluso hay un área especial para hacer las tinciones necesarias. Las muestras de textiles se encuentran archivadas minuciosamente para que los diseñadores puedan crear los patrones que se utilizarán en cada show y sirven como un lienzo para que cada espectáculo tenga su propio estilo.

Así recrean la moda de la Cool Britannia de los sesentas para el Love de The Beatles, los vestuarios para su show de burlesque, su show inspirado en Avatar o su gira reciente inspirado en la música de Soda Stereo, Séptimo Día. Cada show tiene tres piezas de vestuario disponibles de todos los artistas y todas se diseñan y crean en este edificio.  

Alrededor de 1,500 empleados laboran en este edificio de unos 500 metros de extensión y con varios foros donde los artistas preparan las acrobacias, entrenan y van diseñando las coreografías. Los interpretes retoman conceptos del teatro japonés Kabuki y son responsables de hacer su propio maquillaje cada noche. Aquí los atletas que llegan se convierten en artistas y cuyo labor es sumergirnos en los mundos mágicos que cobran vida cada noche. 

En los distintos espacios de entrenamiento hay lugares para practicar trucos aéreos, otras áreas para cuerdas, barras gimnásticas y un gimnasio equipado con nutriólogos, médicos y terapeutas para que todos los interpretes estén en las mejores condiciones físicas.

Los atletas entrenan alrededor de cinco horas al día y lo demás lo pasan en clases de baile, actuación, maquillaje. Es impresionante ver cómo cada detalle de un show del Cirque du Soleil está minuciosamente diseñado y adaptado para cada espacio. 

Por sus pasillos se pueden apreciar más de 30 años de historia, desde sus primeras carpas itinerantes, los shows que volvieron al Cirque una sensación internacional y los que han sido asociaciones con artistas como The Beatles, Soda Stereo, Elvis Presley o Michael Jackson. Hay un elemento de sorpresa en cada rincón.

Por un lado podemos ver un caballo metálico gigante en un cuarto, mientras en el siguiente pasillo hay zapatos de todo tipo de tamaño y forma. A momentos este lugar se siente como el backstage del show de los Muppets. 

Actualmente, el Cirque du Soleil tiene 22 espectáculos en diferentes ciudades del mundo. En México tiene Joya en la Riviera Maya. En Nuevo Vallarta, se está desarrollando un parque temático que contempla una inversión de 1,300 millones de dólares y en otoño próximo se estrenará Luzia, un espectáculo inspirado en la cultura mexicana. 

Haber visitado la sede del Cirque du Soleil es lo más cercano a estar en una fábrica que construye sueños y que crea mundos alternos a los que los humanos necesitamos escapar de vez en cuando, a ese mundo mágico y misterioso que nos traerá una aventura multisensorial, única e inolvidable. 

antonio.becerril@eleconomista.mx