Caminar por Praga debe ser fascinante. Es un lugar donde la Historia se enreda con la historia en un abrazo amoroso y terrible. Laurent Binet es francés pero confiesa amar Praga como no ama a París. (Eso no le importó al jurado francés del Premio Goncourt de primera novela que premió la obra de Binet unánimemente en el 2010).

En su novela HHhH, Binet nos lleva por varios rincones de Europa pero ninguno más lleno de resquicios y trofeos históricos que Praga. La Praga de hoy, casi un museo viviente, y la Praga de hace 60 años, entristecida por la guerra y la ocupación alemana.

Suena misterioso el título, como bien indica la contraportada del libro. El juego histórico comienza desde ahí: HHhH quiere decir en alemán El cerebro de Himmler se llama Heydrich . Así es, la novela de Binet va de la Alemania nazi y uno de sus villanos favoritos, Heinrich Himmler, líder supremo de la SS y uno de los personajes más abominables de la Segunda Guerra Mundial. Mucho menos conocido es el tal Heydrich. Se trata de Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo, también conocido como La Bestia Rubia, un burócrata tan eficiente como brutal, uno de los arquitectos del Holocausto.

Binet juega con el lector. Uno no está seguro si la novela va sobre Heydrich o sobre cómo escribir una novela sobre Heydrich. Antes de abundar en el asunto debo hacer una aclaración: no se crea ni por un segundo que La Bestia Rubia es el héroe de HHhH. Jamás. Si algo trata de relatar Binet, yendo y viniendo entre los documentos históricos y la imaginación del escritor, es precisamente la muerte de Heydrich en 1942 a manos de dos miembros de la resistencia checa.

Dice Binet que ningún suceso histórico le conmueve más que ese día, el día del atentado contra Heydrich. Dos paracaidistas checos que formaban parte de la resistencia de su país en el exilio hirieron de muerte a Heydrich en Praga y después fueron acorralados en una iglesia por 700 soldados de la SS. Ahí se suicidaron. Jan Kubis y Josef Gabcik se llamaban y ellos son los verdaderos héroes de la novela.

Pero decíamos que Binet juega con el lector todo el tiempo. De manera nada apologética Binet toma la primera persona para narrar hechos que, por supuesto, ni atestiguó ni tiene forma de comprobar documentalmente. HHhH es, más que una novela histórica, una novela sobre cómo hacer una novela histórica. Su forma es dinámica, casi pareciera que el texto cambia cada vez que uno cierra el libro.

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