El escritor extraña las redacciones llenas de humo y el sonido de las maquinas de escribir; recuerda dolorosamente su época como corresponsal de guerra y el primer día que vio un asesinato.

Ahora, el periodista vive alejado de las batallas y las balas; se dedica a escribir cuentos, traducir a grandes autores y a ser leal a la mafia de amigos escritores que tiene.

El periodista y escritor Eric Nepomuceno (Brasil, 1948), fuma un cigarro tras otro, su rostro cargado de arrugas se mueve mientras su mirada parece perderse entre sus recuerdos y anécdotas; es entonces cuando comienza una larga charla (de la que aquí se presenta un extracto) con este escritor brasileño pero universal sobre Bangladesh, tal vez (Almadía, 2012), libro que presentó en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).

¿Estar en medio de guerras ?lo marcó?

Por supuesto, mi memoria quedó impregnada de esas imágenes de violencia: tenía 24 años cuando vi a un hombre matar a otro hombre: son recuerdos dolorosos… pero el horror de la guerra siempre ha sido un buen material literario.

Pero lo que escribe es ficción ¿no?

Tengo muy poca imaginación pero mucha memoria y de ahí viene todo lo que escribo. Y si hablo de guerras es una especie de exorcismo, es contar para no olvidar y no olvidar para que no se repita.

¿Es ficción a partir ?de hechos reales?

Mi amigo y maestro Juan Rulfo me decía que en literatura se pude mentir no falsear; la fantasía es falsa, la imaginación nace de una mentira que nace de una verdad; por eso mis cuentos parten de las historias que viví.

El cuento La ceremonia ?es brutal.

Es una crónica de guerra... Sucedió. Fue el fusilamiento de dos hombres, una mujer y niños. La guerra es un horror.

No todos los cuentos ?son de guerra

No, claro, hay historias de amor o de infancia… porque la condición humana es de hecho lo único que me puede interesar.

¿Cómo definirías al cuento?

Es como una lucha de boxeo, donde no puedes ganar por puntos, sino por nocaut… el cuento es una foto, la novela una película.

Las traducciones de Bangladesh, tal vez fueron hechas por tus ?amigos. ¿Por qué?

Tengo una noción de la amistad como mafia, mí pandilla de amigos, de lealtad extrema... El único crimen que cometemos es el del afecto y me da mucha alegría que lo hayan hecho .

¿Cómo ve al periodismo con las nuevas tecnologías?

Tengo una nostalgia por el periodismo de redacción, cuando se fumaba, se gritaba y sonaban las maquinas de escribir; hoy son como quirófanos… no es imposible hacer un periodismo así (risas).

¿Es otra forma de hacer periodismo?

Ahora, con Twitter te enteras de las noticias antes de que sucedan… Antes te daban un par de semanas para una investigación en el periódico; ahora, te dan un par de minutos y te ponen enfrente de Google.

Finalmente, ¿qué piensa del mundial de fútbol y los juegos Olímpicos en Brasil?

Creo que será una locura, porque Río no es una ciudad preparada para eso, pero los brasileños tienen una enorme capacidad de improvisación, lo que es parte de nuestra irresponsabilidad colectiva, siempre pensamos que algún orisha nos ayudará a solucionar las cosas y eso pasará.

Para Nepomuceno, la función del periodista es informar de la manera más objetiva posible, la del artista es soplar las brasas para que la memoria no se haga ceniza.

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