Para la periodista española Marta García Aller el mundo como lo conocemos está llegando a su fin, así como ocurrió con el Imperio Otomano en el siglo XX, como ha pasado con diversas profesiones y objetos como el rollo fotográfico o la máquina de escribir. Lo mismo ocurrirá con el dinero, la fotografía, los trabajos, las tiendas y el petróleo, según nos dice la autora en su libro Las grandes innovaciones que cambiarán tu vida (Planeta, 2018).

El libro de García Aller está lejos de ser algo catastrófico, pero nos deja con un pie en un futuro lleno de incertidumbre, al cual estamos entrando de manera acelerada gracias a los avances tecnológicos como el internet, los robots, la inteligencia artificial y los avances en el área de la genética. Lo que describe la periodista parece algo que veríamos en una serie o película de ciencia ficción, con la diferencia en que los aparatos que nos describe ya se están construyendo, incluso, hay algunos que ya existen.

“Desde las últimas Navidades se están vendiendo mucho tanto el Echo de Amazon como el Google Home. Ambos son lo último en asistentes virtuales para el hogar. Su aspecto es el de una especie de bocinas para la sobremesa con un aire de lámpara minimalista. Parecen poca cosa pero son el primer paso para la vida con manos libres”, nos dice la periodista en el capítulo “El fin de los idiomas”, en donde aborda el tema de los asistentes virtuales que responden con la voz, así como con el desarrollo de traductores de Inteligencia Artificial que reducirían la necesidad aprender otros idiomas, pues traducirían cualquier idioma en tiempo real, como ocurre en Star Trek.

El capítulo más perturbador del libro es sin duda el que primero llamado “El fin del trabajo”, donde García Aller retoma la idea de varios divulgadores y científicos que están convencidos de que la revolución laboral que provocará la incursión, cada vez mayor, de los robots y la Inteligencia Artificial, misma que no tiene precedentes históricos, por más que haya historiadores que desean compararla con la llegada de la revolución industrial: Los cambios que producirán los robots y la IA serán a gran escala y en todas las áreas laborales, no sólo aquellas que consisten en trabajo físico sino también en aquellas de alto perfil académico y bien remuneradas. ¿A dónde se moverá tanta gente desempleada? ¿Existirán empleos suficientes para ellos?

“La robotización afectará en España a cerca de la mitad de los trabajadores en la próxima década. Ahora sí, dicen cada vez más expertos, vamos a vivir rodeados de máquinas capaces hacer nuestros trabajos. No está claro todavía el hueco que va a quedarnos a los humanos en el nuevo mundo laboral tras esta cuarta revolución industrial, pero sí va a ser muy diferente al actual”, nos dice García Aller en el capítulo primero.

El hilo conductor de los cambios es la tecnología y García Aller no sólo tiene ejemplos presentes sino también del pasado: “Hasta que llegó el ferrocarril, no importaba el tiempo. Cada ciudad marcaba su hora en función del sol de mediodía. No sólo Madrid y Barcelona, Mánchester y Londres o Berlín y Hamburgo tenían diferentes horarios, en cada uno de esos países muchos pueblos vivían en la suya porque sólo se regían por el campanario de su iglesia. Si llegaba un forastero, ajustaba su reloj a la hora local”. La puntualidad fue un invento para que no chocaran los trenes.

¿Qué otras cosas se acabarán? Para García Aller, la globalización, la conversación (como la conocemos), el petróleo, los dealers e incluso la muerte, gracias a que existen científicos enfocados a combatir el envejecimiento; uno de ellos, Aubrey De Grey, dice que, en un futuro, la muerte será opcional.

Es difícil saber si todo aquello de lo que habla García Aller sucederá, y si todo aquello que dice que va a desaparecer en verdad lo hará, pero sea lo que sea, uno de sus argumentos más sólidos, es la exigencia de estos tiempos relacionada con nuestra capacidad de adaptación: Los cambios constantes nos exigen estar actualizados en todo —la experiencia parece valer poco—, y tener la capacidad para innovar en este entorno. Así pues, como dice la escritora en su Epílogo, “El fin de la jubilación”, terminaremos el resto de nuestras vidas siendo eternos estudiantes, en un mundo de cambio constante, donde cada vez “vivimos más años y estamos más sanos”.

@faustoponce