Cuando pensamos en el dolor, se describe como una sensación desagradable, esta puede estar relacionada a un daño inmediato, un dolor agudo que alerta a la persona de que algo anda mal, por ejemplo, si uno toca un clavo por la punta, nos lastima y quitamos la mano, o un dolor intenso en el tórax, puede avisar sobre un infarto; sin embargo hay dolores que aparecen de a poco, un día comenzó pero se prolonga por más de dos o tres meses convirtiéndolo en crónico, muchas veces la enfermedad que lo causó se va, pero el dolor persiste, entonces este dolor por sí mismo se convierte en una enfermedad.

En México más de la mitad de las consultas de atención primaria están relacionadas con este padecimiento y el 68% de las automedicaciones se debe a un esfuerzo por parte de pacientes por controlarlo, pues impacta en todos los aspectos de su vida: En su actividad, emociones, motivaciones, relaciones interpersonales y su calidad de vida. Hoy además las personas afectadas con este padecimiento han tenido que estar en confinamiento, como muchos otros, por la pandemia de Covid-19 y no han podido atenderse de forma regular, esto puede empeorar su cuadro físico.

Por ello la doctora Gloria de Lourdes Llamosa García Velázquez, vicepresidenta de la Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría, explica ¿Qué podemos hacer y cómo identificar un problema como este?

Una forma de dolor frecuente y de muy difícil manejo es el neuropático, en este hay una descompostura del sistema nervioso y la persona experimenta dolores difíciles de describir, por ejemplo: toques, choques eléctricos, de frío, calor o ardor, y que se acompaña de cosas que el paciente no entiende, por ejemplo, se puede tener un pie dormido y el roce de las sábanas motivar este dolor.

Estos hechos hacen que el paciente se sienta limitado para poder compartir estas sensaciones, no se anima a platicarlo y las personas cercanas no le creen, incluso el médico si no está entrenado, podría poner en duda lo que está escuchando.

Por ello para este dolor es muy importante tener consciencia por parte de todos de que es genuino, que existe, que tiene tratamiento y que debe ser diagnosticado y tratado de manera adecuada, de lo contrario se pueden crear asociaciones con depresión, insomnio, fallas en el trabajo o familia; “esto prohíbe tener una vida plena, pues el dolor ocupa su mente”.

La especialista asegura que con la pandemia muchas enfermedades crónicas pueden sufrir un descontrol, pero hay muchas medidas que nosotros podemos llevar a cabo desde casa, primero, investigar nuestras opciones de telemedicina. “Ante este reto los médicos estamos intentando atender a estos pacientes a distancia, con video asesorías y consultas, esta es la forma en que de manera personal estoy trabajando con mis pacientes, para no abandonarlos y a la vez no someterlos a un riesgo adicional”.

Dijo que la mayor parte de las instituciones están haciendo un esfuerzo por generar programas de atención a distancia para estos pacientes y es importante que según sea el caso, se acerquen por vía remota a sus centros de salud.

Sin embargo, el dolor crónico no sólo se atiende con medicamentos. También tenemos que estar pendientes de nuestros hábitos, por ejemplo, ocupar mobiliario cómodo y adecuado al trabajar frente a una computadora por muchas horas para evitar dolores de espalda y cuello; también revisar nuestros horarios, generar movimiento, rehabilitación, una dieta adecuada y salud mental, todo para lograr una actitud de cambio que ayude a fortalecernos.

La doctora Llamosa recordó que el alivio del dolor es un derecho universal que está consagrado en los derechos humanos desde el 2002 y todos debemos saberlo, para ello hay acciones propias y de nuestro sistema de salud que deben estar presentes todo el tiempo. Se requiere consultar, preguntar por alternativas, pero nunca abandonarse.

[email protected]