El clima de polarización que se vive en México es grave pero no es diferente al que se vive en otras partes del mundo y puede superarse a través del diálogo, dice Adam Kahane, “podemos decir que el diálogo es más difícil que nunca, pero también que nunca fue más necesario”.

Adam Kahane es reconocido como uno de los mayores expertos mundiales en el desarrollo de soluciones a problemas sociales complejos. Ha trabajado en Colombia, Sudáfrica, Irlanda del Norte, Guatemala y Tailandia. En México coordina el proyecto Méxicos Posibles, a través de su empresa Reos Partners. “Tengo un talento para hacer que se entiendan las personas entre sí. Ése es mi don. Puedo decir que el diálogo no es tan valorado como debería. Lo más sorprendente es que éste puede producirse entre gente que tiene diferencias muy profundas, por motivos de clase, religión, raza o grupo de edad”.

Méxicos Posibles nació en el 2015 y convocó a 90 personas, entre intelectuales, activistas, empresarios, militares y defensores de derechos humanos. La iniciativa busca generar soluciones a través del diálogo para hacer frente a la crisis de las tres íes que enfrenta México: ilegalidad, inequidad e inseguridad. Es un grupo heterogéneo, explica Kahane: “A lo largo de varios talleres pude ver cómo fue creándose un espacio en el que unos y otros podrían comprenderse. Nadie dejó de ser quien era, pero entendió mejor quiénes eran los demás. En la primera sesión en Cuernavaca, la mirada de unos a otros era de desconfianza. Ahora es otra cosa”.

El reto de Méxicos Posibles es pasar del diálogo a la acción y ganar en escala, “lo que hicimos fue un laboratorio social, donde había condiciones de seguridad física, psicológica y política. Tenemos un ejemplo vivo que nos dice que sí se puede. El siguiente paso es actuar juntos y no sólo hablar juntos. El reto es llevar este ejemplo vivo a otros contextos. Poder trabajar con el gobierno, la sociedad civil y los empresarios. Lograr la colaboración en situaciones que trasciendan este laboratorio (...) hacer la diferencia en contextos muy concretos”.

Su experiencia internacional le lleva a afirmar que es posible abrigar cierto optimismo por México. Cita al presidente colombiano Juan Manuel Santos, que participó con Kahane en Destino Colombia, en 1996 “es posible trabajar con gente con la que no estás de acuerdo, con gente con la que nunca estarás de acuerdo. Un ejemplo de esto es mi relación con Hugo Chávez”, dice Santos.

Sudáfrica fue uno de los primeros países en los que participó Kahane, a principios de la década de los 90. “Era uno de los casos más emblemáticos de división social, con el apartheid. Ellos pudieron pasar de la división violenta a una unidad que implica reconciliación y muchas cosas más (...) uno de los aspectos más importantes para construir un espacio de diálogo es que unos y otros reconozcan la interdependencia. Otra cosa es saber que no todo momento es bueno para el diálogo”.

Polarización. La palabra aparece varias veces en el diálogo con este intelectual que estudió física, economía, sociología y psicología. Polarización aplica a una situación en la que cada quien está haciendo lo suyo, tratando de ignorar a los demás, vencerlos o destruirlos. La polarización está en todos lados, adiverte: “Si no se entiende cómo funciona y no se le atiende, es muy fácil pasar de decir: él piensa diferente que yo, a decir: él es malo y tengo derecho a suprimirlo”.

En estas tres décadas de trabajo, Adam Kahane ha sido testigo privilegiado de la transformación del mundo. “Uno de los fenómenos más importantes de los últimos años es el debilitamiento de la autoridad. Esto vale para padres, profesores, líderes religiosos, jefes de empresas, políticos, medios de comunicación. Sigue habiendo líderes, pero no son tan fuertes como eran”.

Este debilitamiento del poder cambia las reglas de la relación con el gobierno para superar los retos, según Kahane: “Históricamente se tenía la idea de que el gobierno tenía el control para hacer que las cosas pasaran o bloquearlas. Ahora estamos en una situación en la que sabemos que es un jugador relevante pero no es El Jugador”.

Esta nueva realidad puede ser difícil de asimilar para algunos, pero no es un problema porque se da en un contexto de maduración o florecimiento de la sociedad civil, afirma Kahane, que estuvo en México para presentar su libro Colaborar con el enemigo. Él rechaza hablar de éxito o fracaso como categorías absolutas, cuando se trata de ejercicios que pretenden reducir la polarización y favorecer el diálogo, “siempre hay aprendizajes y lecciones que se aplicarán tarde o temprano, pero si me presionas, te puedo decir que el fracaso es la inmovilidad y el éxito es el movimiento, porque sólo en movimiento podremos descubrir qué es lo que funciona y lo que no”.

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