Nueve formas singulares de acercarse al amor . ¡Vas a amar esta obra! Son las frases con las que se promueve Casi, un pueblo, obra de teatro original de John Cariani y que Ocesa Teatro ha montado con un elenco serio, equilibrado y que cumple con muy buenas actuaciones: Gabriela de la Garza, Úrsula Pruneda, Moisés Arizméndi y Bernardo Gamboa, dirigidos por José Manuel López Velarde, creador del musical más exitoso que ha montado en los últimos años esta productora, Mentiras, y de otro sobre el cual se tienen grandes expectativas y que se estrenará próximamente: Si nos dejan.

Si atendemos a las leyendas con las que iniciamos esta nota, lo único que atinamos a pensar es: ¿así o más melcocha? Cursilería y cursilería: gancho emotivo. Pero más allá de eso, y con toda la melcocha que se pueda imaginar, esta obra es una singular, tierna e interesante puesta en escena que, sí, ok: si a usted las historias de amor le parecen cosas lejanas, inverosímiles, superfluas, le aburrirá enormemente. Pero si es usted un ser humano común y corriente que se ha enamorado alguna vez, sin duda encontrará alguna historia que le hable de cerca. O de lejos. Pero sin duda le hablará o al oído o como un susurro a distancia o como una corneta al amanecer.

Porque Cariani ubica con genialidad aquellos momentos en los cuales emerge la posibilidad del reconocimiento. Más sencillo: reconocimiento= acuerdo entre dos personas que se dan cuenta que se gustan. Créalo o no, el amor es una simple suma de casualidades, muy compleja y muy caprichosa pero para clarificar nuestro punto pensemos en esto: en la clásica imagen del elevador:

Dos personas se encuentran solos en un elevador y se atraen mínima o fuertemente, por los motivos que sean, y esos segundos en el que comparten la convergencia de ese espacio vertical que los funde en un tránsito de niveles es una oportunidad única. Basta esa casualidad para que sus vidas cambien o, mínimo, para que fantaseen con lo que pudo haber pasado y reanuden su tránsito horizontal como si ahí adentro se hubiera suspendido el tiempo.

Las posibilidades del amor son infinitas; sin embargo, muy pocas, por más que usted sea un dandy o una femme fatale, lograrán consumarse. Este es el punto de partida de esta obra en la cual se prefiere no contar una historia sino muchas y así ahondar en la complejidad de los encuentros: en cómo la vida puede tomar un rumbo distinto si en el momento preciso nos decidimos o no a seguir a la persona, a decir te amo o callar, a lanzar esa mirada como un arpón o titubear, a acariciar tenuemente o meter las manos en los bolsillos.

Ahí se ubica la materia de esta obra. Por lo mismo es casi imposible que usted no se haya sentido en Casi: un pueblo que se ubica en la inminencia: el casi casi. Un lugar mágico porque, justamente, se nutre de la imaginación y de las fantasías: solo ahí puede existir. Porque ese amor es un instante, y en ese sentido es mágico, porque el instante basta. Después, está la vida real y sus amarguras. Pero ser capaces de habitar ese instante es casi casi como advertir el milagro de una obra de arte: que a pesar de estar a la vista siempre es invisible, hasta ese casi casi en que está a punto de ocurrir: finalmente se revela: y luego desaparece.

La primera historia de estas nueve es la más compleja, la más sencilla y la más redonda: Un par de tímidos enamorados sentados en una banca confiesan su amor. No saben cómo actuar. Quieren estar cerca. El dice algo extraño: mientras más cerca estamos en realidad más lejos nos encontramos . Para ponerle un ejemplo a Ella, toma un papel, lo hace bolita y le dice: ¡mira! mientras más juntos, en realidad más lejos estamos uno del otro . Coloca dos dedos que los emulan, sobre la bolita de papel, levanta uno de esos dedos y le da la vuelta a la pelota hasta llegar al dedo que dejó inmóvil. Entonces, Ella se aleja, y él dice: ¿ves?, ahora estás más cerca... más cerca... y más cerca . Ella sale por un costado del escenario.

Esta obra es bella en su ausencia de pretensiones y en la contundencia de esa imagen inicial que se completa como un círculo al final de la obra. Un círculo: el símbolo de la unión perfecta.

Casi, un pueblo

Teatro Virginia Fábregas (Velázquez de León 29)

J 20:30 hrs; V 19 y 21:30 hrs; S 18 y 20:30 hrs y D 13:30 y 18 horas.

$350

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