Cada lunes, en el Teatro El Milagro, la actriz Laura Almela se enfrenta de manera distinta al público y a sí misma a través de la magia de sus cuentos favoritos que, confiesa, le han ahorrado años de terapia: Me encantan, me ejercitan de manera permanente. Fue algo muy del corazón decir ‘Quiero compartir estas historias’. En general, cuando acaba el espectáculo, me dicen que hubieran querido que contara más historias. Lo que verifica mi teoría de que nos gustan las historias, el chisme, asomarte a las ventanas de las casas y curiosear. Este ejercicio es algo gozoso .

En Algunas historias, Laura elige cuatro de sus cuentos favoritos para compartir con el público, que van desde historias de Graham Green, Saki y Juan José Arreola, entre otros. En escena es acompañada del guitarrista llamado Daniel Hernández Mena, que toca puentes musicales entre un cuento y otro.

Laura se refiere a su espectáculo como un ejercicio abierto y antiteatral: Vengo huyendo de la primera llamada (...) Vivo todo el tiempo con eso. Y entonces, cuando trabajo sola, siempre hay como una huida de la parafernalia teatral, que es disfrutable pero que para mí no es necesario. El teatro no vive ahí, no sé dónde viva, pero no es en lo espectacular, es algo mucho mas abierto y sencillo; es frente a las personas, un ejercicio de comunicación y estar con las personas.

La gente me da miedo. Como que el negro del teatro me cuida. Pero ves a la gente y te das cuenta de que no es tan temible , confiesa Laura, quien vive de enfrentarse a la gente, como actriz y como maestra de actuación.

El espectáculo surgió por la necesidad de Laura de entrenar cuando no había algún proyecto de por medio: Como actores, somos los únicos (artistas) que dejamos de ejercitarnos. Los músicos todos los días practican escalas, los escritores escriben como ejercicio, porque no todo lo que escriben se publica. Los actores tenemos una deformación muy rara: sólo vamos a trabajar para estrenar (en una función) y te desentrenas y tu rango se hace pobre, se hace chiquito. Y eso lo pregono a mis alumnos .

Con todo esto en la cabeza, Laura decidió compartir este proceso: De pronto pensé: por qué no abrirlo con esta parte gozosa que es inventar cosas, vivirlas. Crear paisajes mentales con tu cabeza dando vueltas. Es como un dulcecito. Ni si quiera quiero decir que es de tradición de cuenta cuentos. Yo no lo cuento desde ahí, sino como una actriz entrenándose, que comparte historias hermosas , todo esto pensado como una ejercicio muy personal de la actriz, puesto que comparte con el público lo que a ella le mueve profundamente.

Laura parte del supuesto de que el teatro debe estar vivo, no es pararte y repetir cosas ensayadas: Decirlas frente a frente cambia las cosas. Porque cuando tienes a una viejecita al frente, riéndose de lo que dices, las cosas cambian .

Algunas historias se presenta los lunes en el Teatro El Milagro (Milán 24, entre Lucerna y General Prim, colonia Juárez) a las 8:30 de la noche y es entrada libre.

En ese mismo teatro, pero los fines de semana, Laura participa en la obra La belleza, dirigida por David Olguin, al lado de Mauricio Pimentel; una historia que gira en torno a la sinaloense Laura Pastrana, nacida en el siglo XIX, quien padecía hipertricosis lanuginosa, motivo por el cual formó parte de un circo y era exhibida como fenómeno. Todo esto de la mano de su propietario, el empresario circense Theodor W. Lent. Más información en elmilagro.org.mx.

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