Se reabre el Museo de la Ciudad de México, parte de la ola de nuevos aires que refrescan nuestros recintos culturales este año.

Tras una obra de renovación que empezó hace tres años (el museo siguió funcionando la mayor parte del tiempo), Cristina Faesler, directora, presentó ayer orgullosamente la obra terminada.

Recordemos que el museo está albergado dentro de edificio del siglo XVIII, el Palacio de los Condes de Calimaya. La renovación (aunque ahora les ha dado por usar el término intervención ) es un trabajo de arquitecto Mauricio Rocha, que tomó una decisión muy parecida a la que se tomó en otros recintos coloniales como el Antiguo Colegio de San Ildefonso: conservar todos los detalles arquitectónicos originales y agregar muros de tablaroca para colocar obra. Quedan al descubierto las trabes de recia roca y los techos de madera antigua para conservar la identidad del edificio.

La obra costó, según Elena Cepeda, secretaria de cultura del DF, 30 millones de pesos, cuando Bellas Artes ya lleva gastado más de 600 millones (para renovar el Museo del Palacio de Bellas Artes) .

Hay que decir que la obra del Palacio de Bellas Artes, que se reabre este 19 de junio, es una remodelación completa. Ahora, ¿30 millones en poner muros de tablaroca? No, la renovación del Museo de la Ciudad de México incluye todo un sistema de climatización e iluminación de gran calidad, como el que debe tener todo museo que aspira a ser sede de grandes exposiciones.

Como explico el arquitecto Rocha, las obras de arte necesitan condiciones adecuadas para su mantenimiento. No pueden estar expuestas a la humedad ni al calor y luz solar excesiva. El clima artificial permite superar la tendencia natural de los edificios antiguos como éste a acumular humedad y calor.

Gracias a estas nuevas condiciones, el Museo de la Ciudad de México se vulva un recinto de exposiciones de arte internacional de gran escala, como la que lo engalanará a partir de la próxima semana.

Se trata de una maravillosa retrospectiva de Pierre Soulages, el rey del color negro, pintor abstracto más importante de Francia. La muestra es completísima y viene en plan estelar después de haber roto records de asistencia en el Centro Georges Pompidou de Francia.

La exposición fue traída prácticamente tal cual se realizó en Francia (con las alteraciones obligadas por el cambio de espacio). Alfred Pacquement, director del Pompidou y curador también de esta retrospectiva, elogió el diseño museográfico: Desde la perspectiva europea, sacar del país una exposición como esta es imposible , dijo Pacquement pero tal parece que la palabra ‘imposible’ no existe en México .