La Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación comenzará a operar a partir de este miércoles en la ciudad de México, bajo la conducción del científico René Drucker.

El gobierno capitalino publicó el decreto que expide la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, a fin de impulsar el desarrollo científico y la inversión en materia de innovación.

Otras metas de dicha Secretaría son: fomentar e impulsar el estudio científico en toda la población del DF; establecer las políticas y programas generales en materia de desarrollo, promoción y fomento científico, así como formular, conducir, coordinar y evaluar los programas sectoriales correspondientes; promover y difundir entre la población del Distrito Federal los requerimientos, avances y logros científicos nacionales e internacionales; promover la realización de ferias, exposiciones y congresos, de carácter local, nacional e internacional, vinculadas a la promoción de actividades científicas y tecnológicas en general.

También trabajará para incrementar la capacidad científica, tecnológica y la formación de investigadores y tecnólogos que resuelvan problemas locales y nacionales que contribuyan al desarrollo del país y a elevar el bienestar de la población capitalina.

Otras atribuciones de la nueva dependencia son: identificar las necesidades para el desarrollo de la capital del país y requerimientos de investigación científica, tecnológica y de innovación productiva. Fomentará la participación de la comunidad científica y de los sectores público, social y privado en el desarrollo de programas y proyectos de fomento a la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación productiva.

De acuerdo con el artículo 6 transitorio del decreto, el jefe de Gobierno contará hasta con 120 días naturales para expedir las normas reglamentarias correspondientes.

De acuerdo con la normatividad, el artículo 17 establece que para instrumentar su respectivo programa, cada Delegación deberá contar con un Comité de Fomento y Desarrollo Científico, Tecnológico e Innovación.

vmacias@eleconomista.com.mx