Para Lidia Camacho, la edición 40 del Festival Internacional Cervantino, que ella dirige, es especial, y no sólo por lo redondo del número sino porque marcará un antes y un después. Por un lado, este año el Cervantino tiene un pie en el pasado con el rescate de sus acervos y su puesta a disposición del público.

Por otro, el uso de la tecnología, sobre todo para la difusión, lo pone en camino hacia el futuro. Lidia Camacho conversa al respecto.

Confieso que no me queda clara la temática de esta edición…

Estábamos obligados a que la temática fuera el 40 aniversario, si escogíamos otro tema íbamos a ponerlos a competir y no valía la pena. Además celebramos muchos otros aniversarios (ver la lista ajunta).

¿Desde este cumpleaños, cómo se ven el pasado y el futuro del Cervantino?

He trabajado desde que llegué en los acervos, por una vocación personal; desde hace muchos años trabajo en la conservación y preservación del patrimonio audiovisual.

Me sorprendió muchísimo el estado en que estaban los archivos del Festival. En particular el hemerográfico. Yo no sé porque no tenemos esa tradición de conservación, pero sí he visto que afortunadamente se le da cada vez más relevancia. Tenemos la obligación de conservar el patrimonio intangible para las futuras generaciones.

Me di a la tarea de comenzar la digitalización de los acervos y el compromiso es que, al final de la administración, estén disponibles para la consulta pública. Y vamos bien, el próximo mes ya estarán completos los acervos videográficos que estaban aquí. El acervo fotográfico estará listo o casi listo.

Esto nos llevó a revisar la programación a lo largo de los 40 años y si bien hay altas y bajas, se nota la preocupación de todos los directores de ofrecer la máxima calidad posible con los presupuestos que se tienen. Estamos viendo también qué se ha ofrecido, por qué, qué públicos se atienden y cosas así.

Y con toda esta revisión me doy cuenta de que me toca hacer un Cervantino que será un parteaguas en esta historia. Y lo es por los desarrollos tecnológicos. Hemos utilizado la tecnología para difundir el Festival de una manera mucho más ambiciosa.

Puedo decir que hemos marcado una diferencia en el ámbito internacional. Por ejemplo, el hecho de transmitir en streaming dos conciertos diariamente es algo que no se hace, por un lado por los costos, por otro lado, por el tema de los derechos como lo manejan en Europa y en Estados Unidos. Pero creo que no se ha sabido manejar. En una reunión de Festivales Europeos, a la que pertenece el Cervantino, expliqué la experiencia que tenemos, porque todo el mundo dice nomás que no se puede, que los artistas no te dan los derechos. Pero nosotros tenemos una vinculación muy estrecha con el artista y le explicamos cuáles son los beneficios para ellos y para el público de que se transmita el concierto en vivo.

Me queda claro que no hay nada como venir al Cervantino y vivir la experiencia, pero no todo el mundo puede venir, por dinero, agenda o la capacidad de Guanajuato.

El canal Cervantino es otro ejemplo de esto y junta la difusión con la preservación de los acervos.

Y éxito lo demuestran los números de la propia página. Nos siguieron desde 138 países, por ejemplo.

El convenio con Microsoft nos permite que no se corte el streaming… Esto ha permitido que el Cervantino se posicione en el ámbito internacional como un festival muy vanguardista, hemos logrado cosas que otros no han podido, la verdad es que cuando les cuento a otros directores veo que se sorprenden.

¿Qué tanto se ve el canal? ¿Tendrá producción propia?

La medición de audiencia oscila entre 1 millón y 1 millón 200,000 personas, cifras no despreciables. Conseguimos alrededor de 90 personas, hay algunos que no te lo dan, pero son las mínimas. De hecho no nos damos abasto para cubrir la totalidad de los que sí nos dan permiso. Tiene un presupuesto relativamente bajo, entre 3 y 4 millones de pesos anuales.

Desde afuera a veces parece que el Cervantino tiene mucho dinero, pero sabemos que no es sólo cosa de gastar. ¿Tú cómo lo ves desde adentro?

Lo cierto es que tenemos un buen presupuesto, pero es que conseguimos un buen presupuesto. Hay que justificar que necesitas un buen presupuesto o más, y hay que exponerlo a las autoridades y convencerlos.

Un buen presupuesto te permite muchas cosas, pero igual hay que hacer muchas negociaciones con las agrupaciones. No basta tener dinero.

Traer Ricardo Mutti no fue fácil y no era una cuestión de dinero sino de tiempo, de explicaciones. Te puedo contar que pasé tres años negociando con la Sinfónica de Israel, y logramos que viniera pero el Cervantino tuvo que moverse a principios de mes y ya no me alcanzó, por una semana, el tiempo para la fecha que habíamos negociado.

¿Como va la relación con ?la iniciativa privada? ¿Hay más participación?

Va subiendo. Este año, la embajada de Austria generó una cantidad de patrocinios impresionante. Está la participación de Microsoft. Tenemos a Samsung, Yamaha, Banamex… Hemos ido sumando esfuerzos. No tengo un cálculo exacto ahorita, pero sí es importante y sí va subiendo. Las pantallas en la Alhóndiga, en las que a veces hay patrocinio y a veces no, me cuestan 1 millón o 1 millón y medio, por ejemplo; es un patrocinio importante.

¿Qué me puedes contar sobre los boletos, desde las ventas hasta cómo va eso de las múltiples cortesías que a veces generan que en eventos muy demandados por el público haya muchos asientos vacíos?

Hay un porcentaje de boletos que, de manera natural, están destinados al gobierno del estado, a la presidencia municipal, a la universidad y al Instituto Estatal de Cultura, que forman parte del Comité Organizador. Pero justamente notando que no todos esos boletos son utilizados hicimos una propuesta que fue aceptada: vamos a reducir el porcentaje de estos boletos y si en el transcurso del Festival vamos viendo que se requieren más, y dependiendo de cómo vayan las ventas, pues entonces damos más. Las ventas van muy bien. Ya están agotados los de la Sinfónica de Chicago, de la Banda el Recodo, de Tania Libertad, de la inauguración y la clausura.

Entre los más grandes

  • 26 países participantes.
  • 2,005 artistas nacionales.
  • 978 artistas internacionales.
  • 76 actividades académicas.
  • 20 exposiciones de artes visuales.
  • 120 funciones en la ciudad de Guanajuato.
  • 144 funciones en el programa de extensión del FIC.
  • 36 ciudades participan en el programa de extensión.
  • 37 grupos en gira en el programa de extensión

manuel.lino@eleconomista.mx