Se reabre el telón en el Centro Nacional de las Artes con una corta temporada de Cruzando Geografías, un performance con tintes becketteanos. Este es el último trabajo de la compañía escénica interdisciplinaria La Giralda bajo la producción de Josafat Aguilar Rodríguez. Este trabajo surge del entrecruce entre la obra de Tooba de Shirin Neshat, el cuento persa del siglo XII La conferencia de los pájaros de Farid al Din Attar, el texto dramático de Ximena Escalante y la dirección de Kaveh Parmas. 

El texto de Ximena Escalante refiere a un hombre que caminaba con su tribu y ha quedado rezagado. Sobre él vuela un pájaro, como un compañero de viaje o un verdugo. El hombre ha quedado solo y separado de los demás. Sabe que tiene que llegar a un destino, pero ignora a dónde. Tampoco sabe qué pasará cuando llegue a ese lugar, ni quiénes estarán ahí.  

Conformado por un piano, una enorme pantalla que remite al cinemascope de principios del siglo XX, un circuito cerrado de cámaras, un enorme pájaro y un hombre que encarna a un asceta atemporal, “no es un proyecto fácil de comprender”, asegura el actor Kaveh Parmas en entrevista, pues la relación de estos elementos no solo  se halla en la narrativa, sino que tiene sus raíces en el espiritualismo del lejano y medio oriente. 

“Este performance en parte aborda la nada, que es la esencia de todo, entonces de entrada ya se toca un problema general porque la gente está acostumbrada a ir al teatro para ver acción. Llevo como 35 años haciendo teatro acción y me parece aburridísimo, no he visto algo que me impacte, donde encontré esa sensación fue en los performance, ahí pasan muchas cosas y eso es mucha concentración, porque busca entrar a algo más profundo”. 

Parmas asegura que las cosas impactantes que ha visto fueron en Estados Unidos en el MoMa (Museum of Modern Art) o en Europa, menciona los trabajos de Marina Abramović , artista serbia dedicada al arte del performance que explora la relación entre el artista y la audiencia, los límites del cuerpo y las posibilidades de la mente son un gran referente para este proyecto, pero “el teatro está muy detrás de todo esto, tampoco el público está acostumbrado. En México no ha habido mucho de esto, incluso me atrevería a decir que hay público que se aburre, pero por otro lado, si le gustara esto a mucha gente yo me preguntaría ¿Qué hice mal?”  

La invitación en esta propuesta es que a través de la lucha entre un ave y un hombre, al final el público se acerque a una meditación por su contenido basado en el sufismo (a través del canto) y la espiritualidad, “es el alma luchando contra sí mismo, para no pensar.  Debemos recordar que llegar a la nada es muy difícil”.  

La parte en video también es algo a destacar pues está basado en cuadros de Francis Bacon quien fuera un pintor de estilo figurativo idiosincrásico, caracterizado por el empleo de la deformación pictórica y gran ambigüedad en el plano intencional. “En el performance se tienen prácticamente cuadros de arte en vivo”.  

Por último, el actor asegura que el público del teatro está acostumbrado a ciertos estetismos y esta obra no necesariamente trata de complacer. Aunque es difícil y probablemente no guste de entrada, Parmas pide al público se de la oportunidad de abrir otros canales para que vean, escuchen y sienta diferente. “Justamente después de la pandemia es un buen momento para arrancar de nuevo y permitirnos otras cosas, preguntarnos ¿qué es esto?”. 

Los datos

Elenco: Kaveh Parmas, contratenor Edwin Calderón y videoartista Jan Machacek.  

Clasificación: A partir de 15 años.

Boletos: Entrada general $120. Jueves $30. Cupo limitado a 14 personas. Disponibles a través del sistema Ticketmaster y en las taquillas del Cenart.  

Corta temporada en CDMX del 13 al 30 de mayo en el Foro de las Artes del Centro Nacional de las Artes. Jueves y viernes a las 20:00 hrs., sábado a las 19:00 hrs. y domingos a las 18:00 hrs.  

Los asistentes deberán seguir un riguroso protocolo para garantizar la seguridad, el cual incluye el acceso a través de un filtro sanitario, uso obligatorio de cubrebocas y la sana distancia. 

nelly.toche@eleconomista.mx