Hace unos días me invitaron al Hay Festival de Cartagena de Indias, Colombia, en cuyo marco de Talento Editorial di una charla sobre Edmundo Valadés y cómo, en mi pretensiosa postura de editor, he intentado mantener la tradición iniciada por el maestro hace poco más de 75 años, y cómo, a partir del último número de la revista El Cuento, un grupo de escritores hemos apostado por la cuentística como el género literario por excelencia en México. Aquí, por razones de espacio, no transcribiré la ponencia, sino haré un resumen en dos partes.

La efeméride da pie a reconocer el pasado, estudiar su presente y, en el caso de la literatura, mantener una postura no sólo de perpetuidad, sino de vanguardia. Por eso me es grato recordar a Edmundo Valadés, quien el próximo 22 febrero cumpliría 100 años de edad.

¿Que quién fue Edmundo Valadés?

Un señor que le gustaba vivir del cuento, de los que él escribía y de los que escribían otros, literariamente hablando, que no es lo mismo que literal, pues la primera acepción presupone a una persona que vive por y para la creación de dicho género literario, mientras que la segunda, literal, tiene algo de pornográfico, de verdad descarnada, de compra y venta, de tasa de valores, cuando, se sabe, la literatura en particular y el arte en general no pueden medir su valía por libros u obras vendidas salvémonos, y lo digo en serio, de tal vulgaridad , sino en su trascendencia en las generaciones venideras, hecho que incluso es menos tasable que en pesos y centavos.

En lo personal no conocí a Valadés, pero puedo decir que era un hombre inteligente, cultivado, imaginativo, creativo, con iniciativa y que sabía que en la ficción breve esa que suelen despreciar los emporios editoriales se hallaba su presente y el futuro de la literatura, pues se trata de un placer incomparable que provoca lo que en sí es una epifanía, el cuento, ya de unas cuantas líneas, ya de algunas páginas que no deben superar los 12 minutos de lectura, tiempo que una persona normal mantiene la concentración en un mismo objeto, pensamiento o una sucesión de hechos aunque esto nunca lo dijo ni lo escribió el maestro y va en contra y, por mucho, de lo que pensaba Edgar Allan Poe al respecto.

Valadés nació en 1915 en Guaymas, Sonora, en plena Revolución, época que lo marcaría como cuentista y estudioso del tema. Su primer libro, La muerte tiene permiso (1955, FCE), es un referente conceptual de dicha guerra; su segundo, publicado en 1960, lleva por título La Revolución y las letras y, además, fue antólogo de cuentos revolucionarios.

En 1939, sin embargo, Valadés y Horacio Quiñones, entonces jóvenes periodistas, publicaron el primer número de la revista El Cuento, que llevaba como subtítulo, Los Grandes Cuentistas Contemporáneos, en la que prometían dar a conocer, de manera mensual, la obra cuentística más notable de aquella época, sobre todo la que se escribía fuera de México.

Pero también en 1939 inició la Segunda Guerra Mundial y, con tal conflicto, el papel con el que se imprimía la revista, al ser de exportación, se volvió incosteable para dos muchachos de veintitantos años que, pese a su voluntad y mecenas, sólo lograron publicar cinco números.

Tuvo que pasar un cuarto de siglo y que Valadés se ganara la vida como periodista para que, en 1964, resucitara el proyecto bajo el mismo nombre, El Cuento, aunque diferente apellido, Revista de Imaginación, con secciones nuevas que nombró Caja de Sorpresas, cuyos contenidos eran fragmentos que sacaba de entre sus lecturas, y si bien pertenecían a un contexto más amplio, era posible leerlos como piezas individuales.

Al tiempo, uno se puede dar cuenta que eso que hizo Valadés en El Cuento y que se terminó de formalizar en El libro de la imaginación (1976, FCE), se parece mucho a lo que ahora hacen los artistas contemporáneos en el sentido de descontextualizar un objeto y resignificarlo en otro espacio, en obras a veces efímeras, a veces no, que llaman instalaciones, intervenciones, etcétera, hecho que coloca a este singular antólogo como un adelantado a su época.

Coda

El próximo miércoles, a las 19 horas, en la sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, Pedro Serrano, Rodrigo Johnson y el de la voz presentaremos el libro de cuentos Mexicanos por patria y provincia de Gustavo Marcovich.