La historia del más miserable de los hombres fue escrita por el poeta Sófocles en el siglo V a. C. El mítico rey, al enterarse que asesinó a su padre y copuló con su madre, decide sacarse los ojos. La acción de Edipo es espantosa; sin embargo, para la cultura griega clásica representa un mal menor . Lo verdaderamente espantoso para Edipo fue creer en lo inexorable de su destino y tener que mirar en el infierno a quienes tanto daño provocó.

Más de 2,000 años después, la semana pasada, en un miserable ejido del Estado de México, una joven madre cegó con una cuchara a su hijo de cinco años durante un ritual en el que los familiares del niño rezaban para salvar al mundo de una inminente destrucción. La nota dice: Al momento de su detención, todos los mayores de edad estaban en un especie de trance, según el reporte policiaco .

Independientemente del castigo que la ley imponga a los perpetradores de esta nueva tragedia mexicana y más allá del espanto e indignación, es necesario preguntar: ¿la patología mental es un asunto individual o una condición compleja de la sociedad que, en determinadas circunstancias, indica a través del comportamiento aberrante de algunos de sus miembros las características esenciales de su realidad?

La salud mental es fundamental para el bienestar y el buen desempeño no sólo de los individuos, sino también de las familias, las comunidades y las naciones.

Cuando ésta se resquebraja, sus consecuencias rebasan los casos aislados. Aún cuando se trate de algo muy personal, la salud mental de una población influye en la interacción de los individuos y en muchos aspectos de vida compartida.

La genética, las experiencias infantiles, los sucesos significativos de la vida y las destrezas individuales son solo algunos de los factores que determinan la salud mental. Por otra parte, no puede dejar de tomarse en cuenta la falta de empleos, la escasa y pobre educación, los deficientes servicios de salud, la inseguridad cotidiana y la zozobra financiera.

¿Qué impacto tiene en el bienestar de millones de personas su condición de mujeres o niños viviendo en la miseria, discriminados étnicamente y manipulados y denigrados por las televisoras comerciales y otros medios masivos de comunicación?

La respuesta es obvia, pues todos los agravios sociales afectan la salud mental colectiva y constituyen uno de los factores de riesgo subyacentes a la mayoría de problemas y trastornos mentales.

Padecer problemas mentales comunes y enfermedades psiquiátricas graves se asocia con vivir en un estado deficiente de salud en general. De igual manera, quienes viven enajenados políticamente y excluidos de la sociedad tienen más probabilidades de tener mermada su salud mental. Hechos terribles como el de Ciudad Nezahualcóyotl son una prueba contundente de que un país con mala salud mental puede dar lugar a que en escuelas, barrios e instituciones, las acciones de unos cuantos reflejen un panorama insalubre más amplio y riesgoso.