Felicidades: el Conaculta cumplirá 24 años el próximo viernes. El 7 de diciembre de 1988, en Palacio Nacional, el presidente Carlos Salinas de Gortari expuso que la creación del Consejo manifiesta una nueva actitud del gobierno (...) Emprendemos hoy un más vigoroso esfuerzo en la promoción y fomento de la cultura (...) En nuestra historia no ha sido siempre fácil la relación entre el Estado y los creadores (...) Vamos a hacer que en la vitalidad misma de los espacios de la cultura se exprese la política cultural .

El 2 de marzo de 1989, también con la voz y respaldo de Octavio Paz, se crea el Fonca. Para el escritor, este organismo era el reconocimiento de la naturaleza inminentemente social y libre de la cultura, de la obligación que tiene el Estado y la sociedad económica de ayudar y estimular a la cultura (...) Pero las amenazas contra la libertad del arte y la literatura no son políticas ni ideológicas sino sociales y económicas.

La gente lee poco, nuestros museos carecen de recursos y lo mismo sucede con nuestros teatros y nuestras salas de conciertos. Todo esto no es ya responsabilidad exclusiva del Estado sino de la sociedad entera .

El Fonca es un anuncio de los tiempos (...) Un signo y una promesa (...) Por primera vez en la historia de nuestro país se asocian voluntariamente el Estado y los empresarios para fomentar la creación y difusión de las obras artísticas y literarias .

Casi cinco lustros después, el Conaculta es el mismo y es otro en una sociedad que le ha rebasado por mucho. Por ello, las palabras de Octavio Paz pueden leerse con enorme vigencia. El aparato institucional del subsector inicia su quinto sexenio y acoge al sexto titular del organismo. De Salinas a Zedillo a Peña Nieto, en esta etapa del presidencialismo del PRI algo es seguro: la figura providencial de la cultura y del príncipe se extinguió.

En estas primeras horas del nuevo gobierno otra cosa se confirma: el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, tendrá medida injerencia en el Conaculta. Una autonomía que anuncia oasis y abismos; una inercia insuperable o una serie de ajustes a puro pulso de quien lo dirija. En las siguientes horas lo sabremos.

No fiado a mis revisiones, le pedí a la querida y acuciosa emprendedora Isela Briseño Pérez que viera una y otra vez los compromisos pactados en campaña por el nuevo titular de Ejecutivo. De los 266 que se dan cuenta en el portal que lleva su nombre, deshebrando la transversalidad con la educación, el turismo, la recreación, el medio ambiente y el deporte, las que estimamos conciernen al sector cultural sumaron 10.

1. Una red nacional de centros comunitarios de capacitación y educación digital.

2. El Instituto Nacional del Emprendedor para el crédito, formación y capacitación de los emprendedores.

3. Un fondo de 1,000 millones de pesos anuales, con créditos blandos y programas de apoyo concurrentes que permitan a las mipymes incorporar tecnologías de la información y comunicaciones en sus procesos.

4. Rehabilitar, recuperar y conservar el Centro Histórico de San Luis Potosí.

5. Construir el Parque Ecológico, Cultural y Deportivo de la zona Metropolitana de Zacatecas-Guadalupe.

6. Impulsar la infraestructura Turística de Chiapa de Corzo, como Patrimonio de la Humanidad.

7. Construir un Auditorio Cultural Estatal en Cuernavaca.

8. Rescatar el Centro Histórico de Guanajuato.

9. Construir la Ciudad del Conocimiento y el Centro Nacional de Innovación y Moda para las Industrias Textil y del Vestido en Pachuca.

10. Rehabilitar el Centro Histórico de Veracruz.

El onceavo sería el derecho de acceso a la banda ancha.

En octubre de 1975, en el número 49 de la revista Plural, como una respuesta al proyecto de ley para la creación del Consejo Nacional de las Artes, 27 escritores perfilaron en cierta medida lo que hoy tenemos. En suerte de paradoja, son 13 puntos, solamente ejemplos de lo que pudiera hacerse para fomentar la creatividad nacional y la ampliación del público, en vez de fomentar la burocracia .

Que de algo sirva repasar la historia.

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