Teatro que experimenta con lo formal, Desamor o la fugacidad es una puesta en escena que atrae por sus buenas intenciones conceptuales, pero sobre todo por el correcto desempeño actoral y la limpieza de trazo escénico con el que se levanta sobre el escenario de El Foco, foro alternativo que alberga un buen puñado de propuestas de índole diversa y extracción independiente.

Dirigida por Isaac Pérez Calzada, Desamor o la fugacidad conjunta dos historias que se unen por la temática del conflicto en la pareja. Se trata de dos piezas concebidas por dramaturgos mexicanos de distintas generaciones: la primera, De paso de Juan Tovar y Beatriz Novaro y la segunda escrita por Carmina Narro, Round de sombras, armando un programa que captura la atención de los espectadores, quizá por la diafanidad con que se exponen los problemas de pareja, en una circunstancia realista, con un lenguaje que va hacia el meollo del asunto sin ambages y con un incisivo manejo de los pasionales caracteres por parte de los autores.

Obras breves, sin embargo, concitan una buena andanada de reflexiones en relación a la imposibilidad del amor o la lucha por el poder en ambas relaciones expuestas o, si se quiere, desnudas de todo artilugio. De la pieza firmada por Novaro y Tovar destaca la penetración psicológica de los autores para inquietar al público con personajes que juegan a la zozobra y al erotismo que cede ante la violencia.

Y es justamente de esta violencia de donde parece surgir, para hilvanarse, la pequeña obra de Carmina Narro, autora dotada de un sólido cúmulo de recursos expresivos y que pertenece a la generación subsiguiente a Tovar. Con Round de sombras, Narro plasma una historia de aberrante amor, de criminal obsesión que no sólo subraya la imposibilidad del amor, sino que nulifica cualquier perspectiva honesta para la solidificación de la pareja y pone sobre la mesa la despersonalización del amor, la egolatría y la brutalidad que conduce a la afrenta criminal.

Desamor o la fugacidad es una producción de modesta factura pero loables virtudes de reflexión humana y digna búsqueda de soluciones escénicas ante la ausencia de una producción de mayor vuelo. Integran el elenco: Iván Romo, Érika Rendón, Gilda Valderrábano, Tsayamhall Esquivel y Zahín Serrano. Pero al final, el espectador queda con hambre. No obstante, justo es reconocer que Desamor o la fugacidad bien vale la pena de ver, por la sangre teatral que corre por las venas de una inquieta juventud en busca de un teatro inquietante.