Se cocina novedad editorial: Una nueva diplomacia cultural para México: entre imagen, cooperación y poder blando, coordinado por César Villanueva, quien desde la Universidad Iberoamericana anima una mayor amplitud de abordajes en este campo. Nos conocimos a raíz de la aparición, en el 2007, de Diplomacia y cooperación cultural de México: una aproximación, que tuve a bien coordinar, etapa en la que promovía su tesis doctoral elaborada en Suecia, un estudio que desentraña lo sucedido en los sexenios de Salinas y Zedillo.

Sus empeños han arrojado, por ejemplo, un par de ediciones de la Revista Mexicana de Política Exterior, también en línea al tema que nos estrecha, y es César coautor en 1988-2012. Cultura y transición, donde su balance de cuatro sexenios de diplomacia cultural se suma a numerosos testimonios de gente estudiosa, activa e interesada en esta herramienta que hace lustros vive en el tiovivo.

Por ello he revisado mi aportación a la obra que será coeditada por la UAM y la UIA ¿Y los recursos?: visiones libres a propósito de los dilemas de la diplomacia cultural, la economía y las industrias creativas. Trazo un panorama desalentador que impone oportunidades al nuevo canciller Meade. Tanto como espero que el Secretario ponga atención a lo que, destacados jóvenes que se han formado en relaciones internacionales, aportan a la reconfiguración de la diplomacia cultural gracias a sus tesis.

Uno de ellos, que bien merecería ser llamado al servicio dado su especial talante, es Cristóbal Collignon. Obtuvo el grado de maestría en la Universidad de Guadalajara con el trabajo Descifrando la diplomacia cultural de México, análisis de la relación con Japón. Ésta surgió de experiencias personales, de su paso por la Embajada de México en Tokio como practicante y más adelante como investigador. Mis preguntas giraban respecto a una ¿Qué piensan los japoneses de México y los mexicanos? .

La tesis asume como eje el proyecto de la Embajada respecto de esa imagen particular que se tiene sobre México, la manera de forjar una identidad clara y, sobretodo, las políticas que deberían estar atrás de estos esfuerzos. Para ello dividió la investigación en la Triada de la diplomacia cultural : En primer plano la institución, la Secretaría de Relaciones Exteriores. En un segundo momento se analiza el trabajo del gestor, el agregado o consejero de cultura. Y finalmente, dentro de lo posible , se aplica un análisis del público, fuera o no japonés, ya que son espectadores de nuestra diplomacia cultural. Cristóbal advierte que, tras los cambios continuos dentro de la SRE y su órgano encargado del tema, hoy en día adscrito a la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, no se da una diplomacia cultural organizada.

El poder suave -indica- ha sido un concepto muy debatido por los teóricos de la disciplina pero globalmente utilizado . La labor desplegada por Collignon le permite indicar que los agregados culturales reciben poca o nula capacitación y trabajan, desde el primer momento en que toman posesión del cargo (o lo repiten), bajo una continua descoordinación con la oficina central de la cancillería. Si bien se habla de reportes, proyectos anuales y otras formas de trabajo burocrático, la investigación sugiere que éstos no son ni determinantes ni tomados en cuenta para una planeación a largo plazo. Las visitas a los archivos históricos y las solicitudes de información a la SRE y su órgano de coordinación fueron improductivos , remata.

El maestro permea el concepto de las sutilezas : para detectar un uso eficaz de la diplomacia cultural en Japón, utilizó el fenómeno de la opinión pública. ¿Los resultados? Desalentadores. México es rotunda y continuamente ignorado por los distintos medios de comunicación, particularmente los impresos . El académico sugiere que simplemente no existe una imagen de México y que en caso de identificarse, es desinformada y basada en mitos con los que tiene que competir el diplomático cultural.

La relación entre México y Japón tiene muchísimo que mejorar y el tema cultural no es el único en crisis, ni tampoco será un caso aislado dentro de nuestra estructura diplomática , nos dice al tiempo que llama a poner manos en el asunto. Ojalá escuche el canciller Meade.

eduardo.cruz@eleconomista.mx