Rara vez un elenco y una audiencia disfrutan de una velada como sucedió en la reposición de L’elisir d’amore de Donizetti en la Metropolitan Opera.

Diana Damrau, Juan Diego Florez, Alessandro Corbelli, Mariusz Kwiecien y Layla Clare generan diversión irresistible y contagiosa en la producción sencilla, vieja, pero todavía eficaz, de John Copley de 1991. Hay bailes tontos, gestos cómicos, pavoneos, trajes graciosos y aspavientos.

Y UN CANTO MARAVILLOSO

La coloratura efervescente y los agudos penetrantes de Damrau en el papel de Edina combinan perfectamente con el delicioso canto de Florez, el monarca reinante de los tenores líricos ligeros, y un Nemorino encantador. Ambos habían protagonizado en el Met El barbero de Sevilla y El conde Ory de Rossini, así como en La hija del regimiento de Donizetti, y la química es total.

Súmese a esto el chiflado Dulcamera de Corbelli, el gracioso sargento Belcore de Kwiecien y la conmovedora Giannetta de Clare, y no cabe duda que la producción de Copley está recibiendo una estupenda despedida. El año próximo será remplazada por una nueva producción de Bart Sher que, según el anticipo publicitario, mezclará encanto superficial con verdadera emoción .

La función del viernes, la cuarta de ocho hasta el 31 de marzo, recibió una serie de ovaciones estruendosas.

El peruano Florez conmovió con Una furtiva lagrima , aria emblemática, y provocó carcajadas con su baile cómico.