Mañana se presenta el libro 1988-2012. Cultura y transición, en el que se hace una revisión a fondo de lo que ha sido el papel del estado en el quehacer cultural de México en el último cuarto de siglo.

Coordinado por Eduardo Cruz Vázquez y Carlos Lara González, Cultura y transición toca múltiples temas, como: Intelectuales y el poder en México, La moderna añeja relación , a cargo de Xavier Rodríguez Ledesma, o Trazos: cuatro presidentes de la República ante la cultura , de Andrés Ordorica Espinosa.

Una parte sustanciosa del libro es la de sus testimonios, en donde en torno de la cultura se incluyen las palabras de quienes han estado al frente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), así como de la visión que al respecto han tenido personas como el Expresidente Vicente Fox, el Secretario de Hacienda Francisco Gil o los empresarios Alejandro Soberón y Sergio Autrey, entre muchos otros.

De entre estos testimonios, recabados hace unas cuantas semanas, tomamos extractos de dos que hoy resultan particularmente significativos, los de Rafael Tovar y de Teresa, nuevo titular del Conaculta y quien fuera ya presidente del organismo de 1992 al 2000, y Consuelo Sáizar, quien hoy hace entrega de las instalaciones.

Rafael Tovar, nuevos cómos

Para el viejo y nuevo titular del Consejo, pasar de la Subsecretaría de Cultura, que ya había agotado su momento histórico , al Conaculta permitió integrar una política cultural mucho más eficaz, como ocurrió significativamente en diferentes áreas y especialmente en desarrollar junto con los gobiernos de los estados una verdadera política de descentralización.

Desde los inicios del Consejo, advertí que se sobreanalizaba lo que se juzgó una debilidad jurídica del decreto por encima de su fortalecimiento operativo y de coordinador del subsector cultural, en tanto no favorecía del todo la autoridad del nuevo organismo […]

Al menos en mi gestión, la aparente inconsistencia no representó obstáculo alguno para el trabajo institucional. Un mayor rango administrativo se obtiene y justifica por el volumen de trabajo y de resultados. No dudo que tengamos necesidad de adecuar el marco jurídico del subsector.

Pero no estoy convencido de que la sola creación de una Secretaría de Cultura sea parte de la solución [...]

Si tratara de hacer un balance a 24 años de creación del Conaculta […] diré que los elementos centrales de las obligaciones del Estado no se han modificado. Siguen ahí la preservación del patrimonio en todos sus órdenes, la necesidad de más alcances de la difusión de la cultura, la demanda del estímulo a la creatividad, la promoción del libro y la lectura, el aliento a las culturas populares, la atención a niños y jóvenes, el apoyo al cine. Los ‘qué’ ahí están y seguirán siendo prácticamente los mismos.

Los cómos, después de doce años de que dejé el cargo, son los que han sufrido cambios en sus modos de poder llevarlos a cabo.

Concretamente, la aparición de las nuevas tecnologías da la posibilidad, por primera vez en la historia, de que la acción cultural pueda llegar a miles, a millones de personas en nuestro país. Creo que los esquemas tradicionales de promoción y difusión han quedado atrás no por obsoletos o por sabia decisión, simplemente por la fuerza de las cosas, en virtud de que las transformaciones están encima de nosotros […]

En esta perspectiva de los cómos, hay que considerar que la cultura ya no es solamente un campo en sí misma y que por ello ya no se agota en el abordaje de las políticas, temas, programas y acciones tradicionales. Priva una enorme trasversalidad con otras agendas nacionales en materia de turismo, de desarrollo social, de seguridad social, de trama fiscal, de derechos culturales, de compromisos plasmados en la Constitución a partir de las reformas del 2009. Esta visión, estoy convencido, se convertirá en la agenda del gobierno en turno .

Consuelo Sáizar

Cuando me hice cargo del Conaculta (el 3 de marzo del 2009), un tema central era impulsar las reformas legales por tantos lustros postergadas , comenta Sáizar, y agrega que si bien se promovió la discusión, este objetivo no se realizó. Hubo otras cosas que sí se hicieron.

Desconozco las razones de la figura jurídica con que nació el Conaculta […] Supongo que valoraron lo que era viable en el escenario político que privaba […]La figura inicial no me parece desafortunada. Pero hay un asunto que sí considero trascendente: la no inclusión de una reserva cultural en el TLCAN. Aun con una cultura poderosa y un legado milenario de cara a los procesos económicos de gran capacidad de gestión de los bienes y servicios culturales entre las tres naciones, habría valido la pena incluir capítulos específicos; el rubro cinematográfico, por ejemplo.

Somos un país con una institucionalidad cultural en todos los órdenes (público, social y privado), y uno de los grandes aciertos del Conaculta en estos 24 años es la fortaleza institucional pese a la precariedad legal. Es evidente que ha habido, que hay una continuidad de los proyectos, en donde cada uno de los presidentes del organismo ha dejado la impronta de sus pasiones. En mi caso son clarísimas: los libros, la arquitectura y la tecnología.

Los saldos pendientes, entre lo que alcanzo a distinguir son: definir la figura jurídica adecuada para el Conaculta, diseñar el proyecto internacional del que ha carecido desde sus inicios, alinear la educación artística entre las instituciones que dependen de la SEP, el Conaculta y el INBA trabajar de manera más cercana con los estados para definir su vocación cultural, continuar con el proyecto electrónico, que es una forma de garantizar la memoria para el futuro, y democratizar los contenidos, entre otros.

Estoy convencida de que el ejercicio cultural del siglo XX mexicano fue ejemplar para la cultura, y que en el siglo XXI deberá serlo, que también lo será. Tenemos un orden institucional que ha funcionado con eficacia. Termino subrayando mis convicciones: todo proyecto de nación atraviesa por un proyecto cultural y México es una potencia cultural mundial .

TRANSICIÓN

Hoy se llevará a cabo la ceremonia de entrega-recepción del Conaculta, con Rafael Tovar estarán los recién designados titulares del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Cristina García Cepeda, y del de Antropología e Historia, Sergio Raúl Arroyo (quien estuviera a cargo del organismo del 2000 al 2005).