La directora del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF, por su sigla en inglés), Sara Hoch, anunció el pasado lunes que la Secretaría de Cultura federal, a través de sus instancias correspondientes, ofreció facilidad para realizar “ajustes a la convocatoria Profest que ahora permiten que los festivales de cine puedan participar”.

La noticia vino a bien a la fundadora del encuentro fílmico y su equipo, puesto que su edición 22 está programada para llevarse a cabo del 19 al 28 de julio y varias de las peticiones para su postulación desencajaban con los protocolos y la propia naturaleza del encuentro, el cual suele convocar a cintas que llegan al festival recién salidas de posproducción, como informó El Economista el pasado 8 de abril.

La promotora de cine contó en entrevista que la Secretaría de Cultura recibió las observaciones de los festivales, incluyendo las del GIFF, y accedió a retirar de las bases “la obligación de destinar 51% del presupuesto del proyecto para pagos directos a artistas (participantes)”, puesto que este requerimiento estaba pensado en festivales como el Cervantino.

“El otro tema era que teníamos que presentar el programa completo del festival, incluyendo las películas, los invitados, todo el talento que ha de asistir, los homenajeados. Se habló con Pablo Raphael (director de Promoción y Festivales de la Secretaría de Cultura) y con Édgar San Juan (subsecretario de Desarrollo Cultural), se les envió un documento explicando por qué esto no puede aplicar para festivales de cine”, relata Hoch.

Asegura que de todas sus convocatorias ya cerradas hay en revisión cerca de 4,200 películas y que este proceso concluirá hasta el próximo mes de junio.

“En el caso del festival (GIFF), estamos aplicando por medio del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato. Seguimos con el problema de que no es posible postular como asociaciones civiles, pero todos los festivales somos asociaciones civiles. Nosotros, por este año, decidimos aplicar a través de la entidad cultural del estado y aceptaron apoyarnos”, confirma.

Una de las problemáticas que todavía debe enfrentar el GIFF, lamenta su directora, es que la convocatoria Profest cierra los primeros días de mayo y el resultado se da a conocer hasta el próximo 5 de junio, lo cual pone en predicamento al encuentro fílmico dado que para entonces debe contar con liquidez.

“No sabes si te van a dar o cuánto te van a dar. Sí nos resulta difícil planear un evento grande sin conocer el apoyo sino hasta junio, a semanas antes del evento. Estamos tocando todas las puertas posibles hasta en instituciones privadas, buscando muchísimo apoyo en especie”, explica.

Agrega que la medida podrá resultar más viable para festivales como el de Morelia o el de Los Cabos, que se realizan más hacia finales de año, lo cual les podría permitir saber sobre las cantidades de presupuesto con las que cuentan.

“Se han comprometido con nosotros desde la Secretaría de Cultura, para hablar en lo que resta del año sobre las condiciones de las asociaciones civiles. Estamos pidiendo mecanismos para que las revisen, para que puedan hacer una selección con las que sí cumplen con todos los requisitos y han aportado para la vida cultural del país”.

A la pregunta de cuánto es el presupuesto faltante para poder llevar a cabo el festival como se ha proyectado, Hoch responde la cantidad de 9 millones de pesos. “Necesitamos esa cantidad para realizarlo de la misma manera que en los últimos años. Pero no queremos quedar en números rojos, poner en riesgo a la asociación civil y tener que cerrar las puertas después del festival”, concluye.

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