Muchas son las evidencias de la eficacia de las vacunas. Apenas unos meses atrás el especialista David Bloom, del Departamento de Salud Global y Población en Harvard, durante su visita a México aseguraba que las vacunas evitan cada año la muerte de 2 a 3 millones de niños y desde los años 50 han ayudado a aumentar la esperanza de vida global en más de 20 años.

El investigador confirmaba a esta publicación que las vacunas contra el sarampión impidieron un estimado de 14 millones de muertes entre el 2000 y el 2012 a nivel mundial y que México es considerado en el mundo como eficiente, ya que posee un programa de vacunación robusto y con buen nivel de prevención.

Sin embargo, existen grupos antivacunas que aún cuestionan su efectividad. En este sentido, el pediatra español Carlos González, autor del libro En defensa de las vacunas, explicaba en el mes de junio al periódico El País que generalmente quienes deciden no vacunar a sus hijos están muy informados: han leído libros y visitado decenas de páginas de Internet, pero a la vez están muy mal informados .

Además se establece que en muchas partes del mundo esos grupos siembran la duda y provocan el resurgimiento de enfermedades que prácticamente estaban erradicadas, como el sarampión y la tuberculosis.

Bajo este contexto, un estudio liderado por la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore ha analizado las estrategias que siguen cerca de 500 sitios web de colectivos antivacunas para propagar sus ideas.

La investigación concluyó que más de dos tercios de estas webs hacen referencias a terminología científica para apoyar la idea de que las vacunas son peligrosas. Además, cuatro de cada 10 de las webs afirman que las vacunas causan daño cerebral y 66% utiliza alusiones a evidencias científicas que en realidad no lo son, mientras que tres de cada 10 recurren a anécdotas para apoyar estas afirmaciones.

Los sitios analizados contienen una considerable cantidad de desinformación y pseudociencia , dice el estudio.

Así, los investigadores analizaron los sitios con contenido acerca de las vacunas infantiles. Utilizaron los buscadores Google, Bing, Yahoo y Ask Jeeves con términos como peligros de la inmunización , peligro vacuna y también buscaron tendencias de Google.

Tras la eliminación de duplicados, obtuvieron una mezcla de sitios web personales, blogs, páginas de Facebook y sitios web de salud.

En el análisis, se codificó el contenido de la desinformación sobre vacunas, la fuente de esa información errónea y el tipo de tácticas de persuasión utilizadas.

Objetivo a la inversa

Sin embargo, las webs antivacunas también promueven comportamientos considerados positivos , entre ellos la alimentación saludable (18.5%), la ingesta de comida orgánica (5.2%) y la lactancia materna (5.5%), asegura la publicación.

Según Meghan Moran, autora principal del estudio presentado recientemente en el encuentro anual de la Asociación Americana de Salud Pública de Chicago, la lección que hemos aprendido tras analizar estas webs es que tenemos que comunicar a los padres que dudan sobre la necesidad de vacunar a sus hijos de una forma más cercana y que aclare sus preocupaciones . El análisis busca que las conductas, estrategias y valores promovidos por estos sitios antivacunas puedan ser usadas con un objetivo inverso: el de promover la vacunación.

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