En 1984, Kyle Reese viajó desde el futuro para contactar a Sarah Connor y advertirle sobre un futuro terrible para la humanidad: los robots se rebelarían contra los humanos, destruyendo la civilización. Claro, también le dijo que la máquina que controla a todos los robots, llamada Skynet, había mandado a un robot asesino para matarla porque ella daría a luz al líder de la resistencia...

Muchos ya conocen esta historia, que es parte de la película Terminator de James Cameron, una de las películas más populares sobre robots que amenazan con destruir a la humanidad. Pues resulta que los robots y la Inteligencia Artificial están a la vuelta de la esquina y si bien no podemos hablar de una revolución, sí deberíamos comenzar a debatir sobre el impacto que tendrán sobre el mundo laboral y la economía.

En su libro El ascenso de los ?robots. La amenaza de un futuro sin empleo, el desarrollador de software Martin Ford habla sobre la amenaza latente de la incursión de entidades de inteligencia artificial en el mundo laboral: no se trata de una segunda revolución industrial que terminará con algunos empleos, pero que a cambio dará la posibilidad de crear otros.

Para Ford, la inteligencia artificial está en un punto tal que prácticamente todos los puestos de trabajo pueden ser sustituidos por una máquina que cuesta sustancialmente menos: desde la detección de enfermedades, calificación de ensayos académicos, escritura de notas periodísticas y hasta autos que se conducen sin la necesidad de un chófer son algunas de las actividades de las que se pensaba que un humano no podría ser sustituido, pero que resulta que ya existe un robot que las haga, y lo peor es que en la mayoría de los casos el humano no puede competir contra eso.

Lo anterior viene a darle al traste a un sistema económico que viene en picada desde los años 70, según nos dice Ford: ...los frutos de la innovación hoy en día benefician mucho más a los empresarios y a los inversionistas que a los trabajadores . La productividad va en aumento, mientras que las remuneraciones salariales prácticamente se mantienen igual y la inflación aumenta.

Un análisis publicado en septiembre del 2013 por el economista Emmanuel Saez, de la Universidad de California de Berkeley, reveló que un sorprendente 95% del aumento total de la renta entre 2009 y 2012 acabó en las manos del 1% más rico de la población , comenta el autor.

El libro de Ford engancha de principio a fin, gracias a datos e información que estremecen y por momentos resultan alarmantes, pues presuponen el fin de del mundo como lo conocemos.

Para el capítulo final, Ford plantea una serie de escenarios que pueden minorizar el tsunami de desempleo masivo que la revolución de los robots podría traer: negarnos a la automatización, ingresos básicos garantizados, políticas gubernamentales, que todos nos volvamos capitalistas, etcétera.

Ford no apuesta a 100% por alguna de estas soluciones; está convencido de que tenemos un reto enorme y bastante complejo. De lo que sí está seguro es de que se necesita una redistribución del ingreso, al tiempo de que utilicemos los avances tecnológicos para nuestro beneficio y estemos conscientes del impacto que tendrán en nuestra sociedad.

El ascenso de los robots (Paidós, 2016), de Martin Ford resulta un punto de partida interesante para los retos a los que nos enfrentaremos en los próximos años.

@faustoponce