La nueva serie infantil de Netflix, Una serie de eventos desafortunados, es una historia fascinante que apuesta por una audiencia inteligente y curiosa que va más allá del entretenimiento fácil. Los creadores del show están convencidos de que los adultos siempre pensamos que los niños no son lo suficientemente inteligentes para entender la complejidad del mundo.

Por lo anterior, Una serie de eventos desafortunados deja claro que los niños entienden más de la vida de lo que creemos, y que muchas veces somos nosotros, embebidos en nuestro mundo y nuestros miedos que no alcanzamos a ver bien las amenazas de la vida cotidiana. Y que lo peor que les podemos hacer es tratarlos como tontos, y no darles la voz que se merecen.

Está basada en una serie de novelas infantiles escritas por Lemony Snicket (pseudónimo del escritor Daniel Handler). En el 2004 se hizo una adaptación al cine dirigida por Brad Silberling, estelarizada por Jim Carrey, Jude Law y Meryl Streep, pero no tuvo el suficiente éxito para que hubiera una segunda parte.

La historia gira en torno a Klaus (Louis Hynes), Violet (Malina Weissman) y Sunny Boudelair (Presley Smith), quienes luego de quedar huérfanos deberán escapar de las garras del conde Olaf (Neil Patrick Harris), que desea quedarse con su herencia.

Todo comienza con una noticia desafortunada que desencadenará una serie de eventos de la misma clase: Mientras los niños Boudelaire están en la playa reciben la noticia de que sus padres han muerto en un incendio.

Los Boudelaire son enviados a la casa de un pariente cercano, el conde Olaf, que inmediatamente descubrimos que desea quedarse con la herencia de los pequeños. Los niños se dan cuenta de que algo anda mal desde los primeros minutos, pero ningún adulto parece verlo, todos están cegados por su ego, así que los esfuerzos de los niños por hacerse escuchar son en vano.

Gracias a su inteligencia, a la sabiduría de Klaus, el ingenio de Violeta, una inventora nata, a los dientes afilados de Sunny y a la ayuda de uno que otro amigo de sus padres, los niños se las arreglan para sobrevivir a las villanías del conde, mente maestra y amo del disfraz.

En el mundo de Una serie de eventos desafortunados los adultos parecen incapaces de proteger a los niños Boudelaire de los malos, no porque los malos sean mejores, ni por falta de malicia o por ganas, sino por inconsciencia, porque no creen que los niños sean inteligentes y porque están atrapados en sus propias carencias, en un mundo que no los invita a pensar y los mantiene alienados. Y son precisamente los niños quienes son más susceptibles de abrir los ojos y ver la complejidad del mundo.

La serie se inscribe en la vieja tradición de cuentos infantiles que eran destinados a enseñar a los niños sobre los peligros del mundo, como Hansel y Gretel o Caperucita Roja . Una serie de eventos desafortunados posee esas moralejas y ese halo de magia, pero a diferencia de aquellos, los pequeños se tienen a ellos mismos y los adultos pueden hacer poco para ayudarlos.

La serie es rica en referencias literarias y cultura popular, lo que será fabuloso para los adultos. Por su parte, los niños quedarán enganchados con las desventuras de los protagonistas y verán poco a poco como ellos mismos pueden defenderse contra cualquier mal.

@fausto_ponce