En temas de arte, ideas, gente, me preocupa lo que podría suceder con dos de los candidatos a la Presidencia de la República y me preocupa menos si es electo Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué pensará Enrique Peña Nieto acerca de la cultura?

Sin duda, sus tropiezos acerca de estos temas, en especial el de la literatura, evidencian a una persona inculta que no puede siquiera improvisar sobre tales asuntos, pues simplemente los desconoce. Por sus afectos con Televisa se puede intuir que piensa que el arte es espectáculo; las ideas, lo que le escriben sus libretistas; mientras que la gente no es otra que la que aparece en las telenovelas. Y juro que no lo estoy caricaturizando.

A Peña Nieto lo veo como un Vicente Fox bien peinado y sin botas. Menos rústico, pero igual de ignorante. Sin pensamientos claros sobre un futuro que no sea el del éxito personal, el de enriquecerse él y los suyos -que no somos nosotros, los ciudadanos de a pie, el México rural o los pueblos originarios- su apuesta es la del prestidigitador, la del vendedor de apariencias con nulo sustento en la realidad. No me extrañaría que, de llegar a la silla presidencial, colocara a Lucerito o a su propia esposa, Angélica Rivera, a dirigir el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y a alguna hija, yerno o nieto de Elba Esther Gordillo al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Y juro que no lo estoy caricaturizando.

Como Fox, Peña Nieto también se alió al Partido Verde Ecologista, que no es partido, sino un grupo de garrapatas del sistema político del país, y menos verde ecologista, ya que, en el colmo de la incongruencia, están en favor de la pena de muerte, de la extinción de las corridas de toros -y, por tanto, de la extinción misma de dicha raza bovina- y del negocio personal por encima de la naturaleza.

Tal alianza, sin embargo, se me figura tan congruente como sus espectaculares que, en un mismo anuncio, piden cadena perpetua, que los criminales no salgan de la cárcel, apuntando como colofón: nunca. Es decir, un pleonasmo triple.

Y como Fox, tampoco Peña Nieto le regalará a la Empresa González Torres la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, pues esa mina será seguramente para Gabriel Quadri por los servicios prestados en campaña.

Y juro que no lo estoy caricaturizando.

¿Qué pensará Josefina Vázquez Mota acerca de la cultura?

No veo en qué puede ser diferente a Peña Nieto. Si bien sus tropiezos no han sido en el ámbito de arte, ideas, gente, no lo han sido porque nadie la ha cuestionado. Un dato poco conocido de Vázquez Mota recuerda que, antes de involucrarse en la política, se dedicaba a dar conferencias de superación personal, es decir, el oxímoron del éxito de los fracasados.

En este sentido, si Vázquez Mota es congruente, tendría que poner al mando del Conaculta a algún personaje tipo Carlos Cuauhtémoc Sánchez, mientras que en primer lugar de su plan educativo está en cortarle la cabeza al Sistema Nacional de Trabajadores de la Educación -lo que sería magnífico-, pero cuando estuvo al frente de la SEP ni siquiera le provocó cosquillas a la llamada Maestra. Y juro que no la estoy caricaturizando.

Con López Obrador, sin embargo, no son posibles las especulaciones. Él ya nombró a gran parte de su gabinete y, de ganar las elecciones, en la SEP estaría Juan Ramón de la Fuente, exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México, y en el Conaculta -llámese así o Secretaría de Cultura- a la escritora Elena Poniatowska que, de rechazar el cargo por su edad (acaba de cumplir 80 años), el puesto lo podría asumir otro miembro de la amplia comunidad artística o cultural del país que, en general, apoya al candidato del Movimiento Progresista.