Con el objetivo de fortalecer las relaciones entre México y Francia se llevó a cabo el 3er Foro Franco-Mexicano de Ciencia, Tecnología e Innovación en la ciudad de San Luis Potosí, autoridades de ambos países analizaron las diferentes formas de seguir promoviendo laboratorios virtuales, convocatorias para movilidad científica, proyectos conjuntos para el desarrollo tecnológico, así como el apoyo a becarios internacionales. También se trata de hacer un balance de la situación actual y elaborar una hoja de ruta en concordancia con los desafíos de los cambios globales y las problemáticas científicas del siglo XXI.

La colaboración entre Francia y México se ha caracterizado por un fuerte impulso de crecimiento anual de más de 10% en publicaciones conjuntas, más de 1, 000 misiones de investigación de Francia a México y un aumento constante de herramientas comunes de investigación. Actualmente existe apoyo presupuestal del Conacyt de más de 8 millones de euros en becas de posgrado para estudiantes mexicanos en Francia y se tienen 18 convenios con universidades francesas y 400 becarios Conacyt.

Para esta oportunidad, una delegación de investigadores, científicos y responsables de alto nivel de Francia viajó a México para celebrar con sus contrapartes y socios mexicanos, las distintas firmas y acuerdos, entre ellos, por primera vez se recibió en México a la Sra. Elisabeth Barbier, directora general y delegada del Institut de Recherche pour le Développement IRD, quien compartió con El Economista algunas reflexiones sobre su visita.

“El foro franco-mexicano es una buena ocasión para mostrar lo que se está haciendo y muy probablemente nuevas líneas para el futuro. Estamos seguros de que será una visita de éxito”, expresó.

La delegada explicó que en la actualidad se está teniendo un fuerte enfoque en las metas de desarrollo sostenible para el horizonte 2030: “todas relevantes, pues son temas globales que enfrenta el mundo, podríamos hablar de salud, cambio climático, oceanografía, migración y movilidad, en todos estos temas hay coincidencias con México”.

Agregó que es una parte de esta comunidad científica francesa que tuvo la oportunidad de presencia física en México y “para nosotros eso es muy importante porque tendremos la oportunidad de visitar a nuestros colegas con los cuales ya existe una cooperación bilateral y es muy estrecha, tal es el caso de la Universidad Nacional Autónoma de México, CIESAS, entre otras universidades e instituciones”.

Pero más allá de eso, aseguró que vienen a conocer nuevas oportunidades de colaboración integrando a más países. “También tenemos la intensión de cooperación no sólo con México sino con la región de Latinoamérica y el Caribe, por lo que estamos desarrollando programas que involucran a más países, por supuesto México, con cooperación transatlántica y que involucren al norte y el oeste de África. Sin olvidar que Francia es parte de la Unión Europea y eso implica también cooperación de los programas europeos. Estamos deseosos de mayor proyección y cooperación con los países de la región”.

Sobre estos nuevos enfoques, también hizo hincapié en la multidisciplinariedad con un gran peso en las ciencias sociales, cosa que no ha ocurrido como debe de ser en todos los casos, “tenemos que apoyarnos de estas ciencias que nos permiten conocer, por ejemplo, por qué cierto grupo poblacional, al que se le han proporcionado nuevas alternativas de vacunación, no las adopta de manera inmediata, saber las razones estaría a cargo de estas otras disciplinas”.

México, una oportunidad real para estudiar

Para Francia las oportunidades de venir a estudiar a México son atractivas, aseguró el Sr. Abdelfettah Sifeddine, representante de IRD en México, Cuba, Haití y Costa Rica, “es una ciudad dinámica, donde se está desarrollando la ciencia y en esta ocasión también se buscó este acercamiento, para lograr más acuerdos a futuro para los estudiantes de ambos países”. Incluso, dijo, la idea no es sólo mandarlos a estudiar sino vivir la cultura con familias, es una buena idea y lo aplicarán, pues en esta visita se tuvo la oportunidad de acercamiento con el doctor Enrique Graue, rector de la UNAM.

Agregó que entre ambos países se tienen muchas coincidencias en cuanto a cultura, “esto facilita el intercambio y tenemos que aprovecharlo más, gracias a esta nueva geoestrategia, México está mirando no solamente al norte, sino a Europa y al sur; esto es un buen catalizador y una nueva forma de cooperación”.

Recordó que desde el 2015 ha habido una aceleración debido a la situación política actual “y Francia ha encontrado un socio fuerte desde ese momento, por lo que estamos caminando muy rápido; hoy la ciencia y la tecnología son una forma de hacer diplomacia y entrar a otros países”.

Un ejemplo de un programa consolidado entre naciones es el Laboratorio Mixto Internacional MESO, que trata mucho de migración, “hoy sabemos que la migración cambió de cara y no es más la migración que va a Estados Unidos y se queda allá, ahora México se está convirtiendo en un lugar de destino (...) Estamos entrando a una nueva era de cooperación que llamamos alianza, porque vamos juntos”.

Concluyó que México es un modelo muy interesante de cooperación y puede ofrecer muchas experiencias, por ejemplo, con la UNAM y la manera en que maneja a tantos estudiantes. además, es un socio importante por estar situado entre el Atlántico y el Pacífico que mira hacia África.

nelly.toche@eleconomista.mx