Hace unas semanas declaré mi admiración completa por Nick Hornby. Hornby, escritor inglés de grandes éxitos como Alta Fidelidad (publicado en español por Anagrama), es un escritor como hay pocos: a pesar de que es un hombre culto, educado ni más ni menos en Cambridge, es uno de los tipos más desenfadados que uno puede leer. Sus libros son divertidos pero no superfluos, en ellos se pueden encontrar grandes reflexiones sobre la vida cotidiana y nuestro tiempo.

Hornby tiene una columna mensual en la revista Believer titulada Cosas que he estado leyendo . Es una columna de crítica literaria, pero también es sobre su vida. Como él dice, los libros que leemos nos definen.

La columna comienza con dos listas: libros que ha comprado y libros que ha leído en ese mes. Por lo general ambas listas no tienen nada que ver. Puede que haya comprado 10 libros y sólo haya leído cinco, y es muy chistoso ver que los libros que compró no son casi nunca lo que leyó. Hornby lo explica así: los libros que compramos, tanto como los que leemos, conforman la persona que somos, o la que queremos ser.

Hoy Garage Picasso se plagia descaradamente la idea de Hornby y presente: cosas que Concha ha estado comprando pero que no necesariamente ha leído.

Esta semana compré Hit emocional (Sexto Piso), la novela gráfica de Juanjo Sáez. Sáez es un enfermo del rock y de Radiohead a Los Planetas, de los Strokes a los Smiths, Juanjo recorre su biografía emocional en forma de cómic. Siento una profunda curiosidad: yo también soy fan de los Smiths y de los Strokes y de las otras bandas que aparecen en la novela gráfica y quiero comparar notas con el autor. Igual y me enojo o quién sabe, capaz que somos almas gemelas y me mudo a España para comenzar nuestra historia de amor.

Otro que me urge sentarme a leer: M Train (Knopf) de mi tótem personal, Patti Smith. Hace unos años la Smith escribió un libro lindísimo sobre su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, un réquiem titulado Just Kids. Just Kids no sólo es una declaración de amor a su mejor amigo y ocasional amante, también es un dibujo sobre un Nueva York que ya no existe, ese donde nació el punk y en el que Andy Warhol seguía siendo el rey de la fiesta. M Train es la continuación de esos recuerdos. Comienza con una frase contundente: Es difícil escribir sobre nada . Patti se sienta en un café neoyorkino a tomar notas sobre su vida como madre y mujer casada, sobre su regreso al rock después de una década de retiro y es, de nuevo, un réquiem: sobre la memoria de Fred Sonic Smith, su esposo y padre de sus dos hijos. Tengo que leerlo ya y prometo reseñarlo por acá.

Éste lo compré y sí lo estoy leyendo. Es un verdadero mamotreto, así que supongo que me llevará todo lo que queda del año. Aquellos años del boom (RBA), del periodista español Xavi Ayén. Ayén hace un recuento minucioso hasta la irritación (exagero, la verdad es que me gusta) sobre su ciudad, Barcelona, y cómo se convirtió durante una década en la casa de la literatura latinoamericana. Era más fácil encontrar en la calle a un autor latinoamericano que a un cartero. Entre esos, desde luego, estaban Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, que se deba sus escapadas de París. En el centro del relato está un personaje fascinante: Carmen Balcells, la superagente , la mujer que los hizo estrellas a todos, la fiera de los negocios que les consiguió contratos por todas partes del mundo. Entre otras anécdotas, Ayén cuenta aquella de que a García Márquez no le alcanzó el dinero para mandar completo a la editorial el manuscrito de Cien años de soledad y lo tuvo que mandar en dos tandas. Algunas fuentes dicen que es cierto, otras lo niegan. García Márquez mismo cambia la versión según le pregunten.

Compré dos fundamentales para cualquiera que ame el rock: Mistery Train: imágenes de América en la música rock and roll (Contra Ediciones), un libro que, me di cuenta, ya había comprado (sólo que en inglés). Marcus es uno de los comentaristas culturales más brillantes. En Mistery Train descifra el alma americana a través de varios íconos del rock como The Band y el mismísimo Rey, Elvis Presley.

Y el último es uno que me avergüenza no haber leído todavía, siendo como soy fan de Bob Dylan. Me compré Chronicles Volumen One (Simon & Schuster), la primera de la tres partes de la autobiografía de Dylan. Si le dará tiempo de completar la tarea es algo para apostar, puesto que Dylan se las pasa de gira siempre y porque, gulp, ya no es ningún chamaco. Chronicles no es una historia lineal de su viaje desde Hibbing, Minnesota, hasta el reino de los cielos del rock, es más bien una colección de recuerdos que saltan de aquí para allá.

Ah, quiero más tiempo para leer. ¿Cómo le hará Nick Hornby?