La conectividad está cambiando el concepto de educación. De acuerdo con un estudio que publicó recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado Mentes conectadas: La tecnología y los aprendices de hoy, en muchos países de la OCDE (y en un número creciente de países en vías de desarrollo), el uso de los medios digitales y la conectividad se están convirtiendo en factores cruciales para el aprendizaje y el desarrollo de nuevas habilidades.

En muchos de estos países las políticas de educación se están revisando a la luz de los cambios en el comportamiento de una generación de nativos digitales (digital natives). Y es que el grado de conectividad de los jóvenes de muchos de estos países ha alcanzado niveles muy altos: en algunos casos, como en los países nórdicos, Reino Unido, Holanda y Austria, más de 95% de los jóvenes de 15 años utiliza una computadora conectada a Internet todos los días, mientras están en casa. Esto ha iniciado un debate sobre las implicaciones de la digitalización de los jóvenes para los sistemas de educación.

Desafortunadamente, este es un tema en el que México se está quedando rezagado. No solamente por la baja formación técnica de sus maestros y directores de escuelas y los enormes desafíos que gran parte del país enfrenta en materia de infraestructura educativa digital, sino también por la baja penetración de Internet en la población mexicana. Parte importante de esta baja penetración se debe a la falta de competencia en el sector mexicano de las telecomunicaciones, misma que se traduce en precios demasiado altos para el alcance de las mayorías.

De acuerdo con datos de la OCDE, México se encuentra entre los países con precios más altos de Internet a través de banda ancha fija y tiene (junto con Turquía) el nivel más bajo de suscripciones a servicios de dicha banda (cableada) por cada 100 habitantes entre los países de la OCDE. De hecho, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sólo 23% de los hogares mexicanos cuenta con acceso a internet (datos del 2011).

Este bajo nivel de utilización de Internet en México hace difícil pensar en los jóvenes mexicanos como una generación de nativos digitales . Más que en conectividad, el México en el que la gran mayoría de los hogares no tiene acceso a internet nos hace pensar en desconectividad .

Esto no sólo está creando una brecha digital estructural en el país, sino que además pone a México en desventaja hacia el futuro, al limitar las posibilidades de desarrollo educacional de sus jóvenes. Como refleja el estudio de la OCDE, facultar a la sociedad para tener acceso a la conectividad puede ser un elemento clave para el desarrollo de un sistema educativo de vanguardia. El aprendizaje móvil (mobile learning), por ejemplo, a través de laptops y teléfonos celulares, está emergiendo en muchos países como una de las soluciones más eficaces a los desafíos en materia de educación con equidad.

México no debe quedarse rezagado. La modernización del sistema educativo mexicano debe ir de la mano de un incremento significativo en los niveles de conectividad de la sociedad mexicana. Por ello una de las reformas más importantes en la agenda del país es la de la competencia en el sector de las telecomunicaciones. Si México tuviera 80 o 90% de sus hogares conectados a servicios de Internet costeables y eficientes (en Corea la penetración es de 95%), sus posibilidades de desarrollo se incrementarían considerablemente. La conectividad de una sociedad hoy resulta fundamental para fomentar el emprendimiento, la exportación, el desarrollo rural, el mejoramiento medioambiental, la eficiencia gubernamental, la contribución fiscal, pero además, y quizá más importante aún, para mejorar la educación del país.

Conectar a los mexicanos a las oportunidades que brinda Internet, por medio de políticas que transformen esta conexión en un instrumento de desarrollo incluyente, es uno de los desafíos más importantes que enfrenta nuestro país. Los avances que el gobierno está teniendo en la promoción de la competencia en el sector de las telecomunicaciones, así como los que se prevé que tendrá la nueva administración, dan pie a cierto optimismo; un optimismo imprescindible para construir un México más fuerte, más limpio y más justo.

* Mario López Roldán es Jefe de la Unidad de Discursos e Inteligencia de Vinculación Internacional de la Oficina del Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Economicos (OCDE).