Para cerrar la segunda edición de Danzatlán que reunió al menos a 50,000 personas en recintos culturales de las ciudades de Puebla, Ciudad de México y Estado de México, Elisa Carrillo junto a autoridades de Cultura entregaron el “Premio Benefactor de las Artes” a los coreógrafos Nellie Happee y Carlos López por sus trayectorias dedicadas a la danza clásica en México.

Estos dos maestros, dijo Elisa Carrillo, fueron quienes le extendieron cartas de recomendación cuando se disponía salir a probar suerte en el extranjero.

Mientras que Marcela González, secretaria de Cultura del Estado de México, develó sus intenciones de seguir siendo “un apoyo” para Elisa Carrillo en la realización de este evento que pretende se convierta en un referente mundial.

Mientras que Lucina Jiménez, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, dijo estar satisfecha de haber actuado en complicidad de la ganadora del Premio Benois de la Danse en la premiación de “dos grandes creadores que han sido pilar de nuevas generaciones, y constructores de coreografías de la Compañía Nacional de Danza y de la memoria escénica de nuestro país”, expresó Lucina Jiménez.

Se termina Danzatlán

El festival tuvo una duración de 12 días con más de 30 actividades académicas y artísticas con 5 galas que contaron con la participación de 12 bailarines de compañías de Rusia, Alemania, Noruega y Estados Unidos, además de dar proyección a talento y artistas mexicanos.

Entre algunos de los momentos destacados se encuentra el debut en México del Berlín Youth Ballet, que también entregó dos becas a las niñas; Michelle Dieterlen y Ángela Ramos Medina para estudiar un año en Berlín, así como la conferencia magistral de la crítica de danza clásica Tatiana Kuznetsova y de Soraya Bruno que enseñó los beneficios de la danza en enfermedades como el Alzheimer, Parkinson y esclerosis.

Un clásico romántico

En una de las mejor resueltas y ejecutadas presentaciones de la Compañía Nacional de Danza en lo que va del año, Giselle fue el último número de Danzatlán, Festival Internacional de la Danza 2019.

La puesta de estilo romántico fue protagonizado por la primera bailarina del Ballet Bolshói en Rusia, Kristina Kretova y dirigido por la bailarina mexiquense del Ballet Estatal de Berlín, Elisa Carrillo.

Estrenada en 1841 en la Ópera de París, Giselle es una de las más aclamadas y montadas del repertorio clásico de Théophile Gautier y Jules Henri Vernoy quienes crearon el libreto a partir de la obra De I´Allemagne del poeta alemán Heinrich Heine.

La pieza se ha conocido como la “danza de ultratumba”, ya que Giselle está basada en una leyenda de origen germánico en la que se relata la pena y búsqueda de venganza de las jóvenes que morían vestidas de novia y que morían antes de llegar al altar. 

En la pequeña Aldea de Renania, Giselle se enamorará del príncipe Albrecht cuando él se hace pasar por campesino, luego será puesto al descubierto su compromiso con Bathilde, de cuna noble, causa que llevará a Giselle a la locura y después la muerte.

La coreografía original fue diseñada por Anton Dolin, quien trabajó como coreógrafo y director de la Ópera de Roma y que en 1981 sería nombrado Caballero por la reina Isabel II.

Este bailarín y director restauró obras como El lago de los cisnes, Giselle y el último acto de La Bella Durmiente.

Mientras que Kristina Kretova se ha desempeñado como primera bailarina en el Teatro de Música de Moscú Stanislavsky y Nemirovich Danchenko en donde ha bailado los roles principales de Giselle, El lago de los cisnes, El cascanueces, Don Quijote, La bella durmiente, y ha sido galardonada con el Youth del Triumph Prize, el Youth Ballet of the World, Soul of Dance Prize y ha sido elegida como una de los “25 para ver” de la revista especializada Dance y en el festival internacional Dance Open como “Señorita Virtuosismo”.

Destacaron los solos de pas de paysans a cargo de Lorena García y Moisés Cerrada, y en escena el cuerpo de ballet compuesto en su totalidad por la CND, mostró un nivel de profesionalización y ejecución comparado con el de la bailarina Kretova quien visita México por invitación de la Fundación Elisa Carrillo.  

[email protected]