El pionero de los OTT a nivel mundial, Netflix, empieza a sufrir algunos embates derivados de la dificultad de lograr acuerdos económicos con los estudios que poseen los derechos de los shows que ofrece a sus suscriptores.

Durante el mes de abril, varios de los espectáculos más populares de la pantalla saldrán de la programación de Netflix. Entre ellos se encuentran Rosswell, The X Files, The Riches, Lie to Me, House M.D., Firefly, Buffy the Vampire Slayer, Ally McBeal y Bones. Este importante éxodo de shows se suma a muchos otros títulos de películas que también saldrán durante este mes.

En principio, la gran mayoría de estos shows son propiedad de 20th Century Fox, lo cual podría significar el fin de un acuerdo que la OTT firmó con Fox hace algunos años. Ésta no es la primera vez en que Netflix se ve obligado a sacar de la pantalla shows con alta aceptación por parte de las audiencias. Aunque también ha pasado que unas semanas más tarde, aparentemente después de una renegociación, los shows vuelven a aparecer en pantalla.

Un ejemplo de esto fue en el 2015 con Dr. Who, la popular serie de la BBC que salió de las pantallas de Netflix, para regresar unas semanas después y menos de un año más tarde apareció en Amazon Prime. Este tipo de pequeños dolores de cabeza para Netflix nos muestran la vulnerabilidad a la que se puede afrentar un prestador de servicios OTT cuando gran parte de la programación que presenta no es producida en casa.

El caso de Netflix es quizás el más visible y probablemente el más vulnerable a este tipo de riesgos, ya que gran parte de sus negociaciones con estudios se llevaron a cabo cuando estos no habían logrado entender el potencial que el entretenimiento vía streaming tendría y mucho menos les había pasado por la cabeza la posibilidad de establecer una empresa que ofreciera ese tipo de servicios.

Ahora, con más competencia en el mercado de Estados Unidos, con gigantes como Amazon Prime, HBO GO y Hulu, las cosas se han complicado aún más. Vale la pena recordar que en el caso de las OTT, los usuarios no tienen ningún compromiso a largo plazo para continuar con la contratación y la oferta en su programación es la razón predominante por la cual los suscriptores quieren permanecer mes tras mes.

A esto hay que sumarle que tanto Hulu como HBO GO forman parte de conglomerados de medios que también poseen estudios de producción. Disney y 20th Century Fox son dueños de Hulu y Time Warner de HBO. Este hecho pone mayor presión sobre Netflix para producir sus propios shows y depender menos de otros productores.

La buena noticia para Netflix es que los shows que ha producido en casa, como Orange is the New Black y House of Cards han sido sumamente exitosos, lo cual indica que la OTT ha comprobado que también puede producir series iguales o mejores que su competencia. De cualquier forma, el panorama es complicado y será interesante ver en un futuro cercano cómo Netflix logra alianzas a largo plazo que le permitan competir con otros gigantes, ya sea produciendo más o logrando mejores negociaciones con estudios.

Pasando a otro tema...

Recientemente revisamos los datos de audiencia, programas y eventos deportivos de Televisa contra TV Azteca.

Y según Ibope, durante marzo del 2017, el programa deportivo de Televisa, ¿A quién le vas?, superó en audiencia a su competencia de TV Azteca, Los Protagonistas, por más de 300% en promedio.

Según la misma fuente, la preferencia por Televisa es clara en la cobertura de eventos deportivos, como lo demuestran los niveles de audiencia registrados en los partidos de eliminatoria mundialista, México contra Costa Rica y Trinidad y Tobago, donde Televisa superó a TV Azteca por más de 30% en promedio.

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