La música de Hector Berlioz en la ópera Los Troyanos es uno de los protagonistas de esta pieza monumental plena de exquisitez y admirable trazo. Este sábado 5 de enero desde el MET de Nueva York gozamos de la perfecta arquitectura de su composición, los largos fraseos de estilo amoroso, apasionado, romántico ; los estallidos violentos de furia o de dolor por la guerra, la pérdida y el abandono. Un enorme coro con buen empaste y presencia escénica respaldó este meticuloso trabajo.

Nos conmovimos con los sonidos espectrales que acompañan las apariciones de fantasmas (Priamo, Héctor, Cassandra) que conminan a Eneas para llegar a Italia y fundar el nuevo reino de los derrotados troyanos, y también nos estremecimos con el tempestuoso sonido bélico de los metales en los pasajes épicos que llaman a la lucha y al sacrificio.

Si a esta música admirable le agregamos un conjunto de voces de calidad, una orquesta de las mejores del mundo, dirigida por Fabio Luisi, de los más talentosos directores del planeta, una escenografía de lujo, vestuario creativo, tendremos claro el nivel del espectáculo del que estamos hablando.

Y a propósito de mantener este nivel de calidad está el cambio de última hora del tenor italiano Marcello Giordani por el tenor estadounidense Bryan Hymel (de 33 años) apenas la noche del miércoles 26 de diciembre.

TENOR AL RESCATE

Sucedió que el señor Giordani había tenido un desempeño deficiente. Peligraba la obra. Y para salvarla, la dirección del MET intervino: el sábado 22 se anunció que el tenor Bryan Hymel quien la noche anterior todavía trabajaba en el Covent Garden en la obra Robert le Diable reemplazaba a Marcello Giordani y empezaría a trabajar en la función del miércoles 26, en lo que fue su debut en esa casa operística.

Entonces el milagro se produjo: según The New York Times, Bryan de inmediato levantó el papel de Eneas. Afortunadamente para nosotros en la transmisión que hizo el MET este sábado 5 , pudimos admirar esa voz cálida, broncínea, ese carisma, esa vena actoral, desplegada en uno de los papeles más difíciles que existen para tenor, que debe dominar el estilo francés, el wagneriano y cantar también pasajes épicos.

Por eso no es de extrañar que esta vez Bryan Hymel fuera de los cantantes ovacionados más tiempo y con mayor vigor por un público embelesado (le aplaudieron incluso en el Auditorio Nacional), casi al parejo de la mezzosoprano estadounidense Susan Graham, que ya es decir mucho.

A la Graham (Dido) se le notó el gusto de cantar con Bryan, ya que integró una pareja artística que hizo clic en el escenario, que supo conmover al público lo mismo en las escenas de amor que de odio. Susan destacó en las notas altas con su voz potente, brillante, bien manejada su línea de canto; además de tener cualidades histriónicas y carisma.

Por su parte la señora Deborah Voight (Cassandra), como siempre, nos deslumbró con un buen legato y su trabajo muy profesional. El resto del elenco fue notable incluso en intervenciones secundarias como Eric Cutler (tenor estadounidense) en el papel del poeta Iopas. Muy destacada Karen Cargill (mezzosoprano escocesa), como Ana, hermana de la reina Dido.

Los Troyanos es una ópera en cinco actos con música de Hector Berlioz y libreto en francés del mismo compositor, basado en los Libros I, II y IV de la Eneida de Virgilio. Es el trabajo más ambicioso de Berlioz, y la cumbre de su carrera como compositor. Aunque Berlioz no vivió para verla interpretada completa.

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