Decía Juan Gelman en uno de sus poemas que las costumbres del hombre no son el fin último de sus acciones, que siempre había un deseo inconcluso: no basta con el amor, no basta con una casa, a veces no basta con ser feliz . Nuestra condición, sobre todo animal, nos vuelve insaciables. La búsqueda frenética por algo que sacuda con la intensidad de un terremoto nuestras vidas está presente en la obra Cómo no estar solo, de Juan Carlos Franco, que pretende acercar al ser humano con su esencia y recordar que las relaciones personales van más allá de la comodidad y del día a día.

Bajo la dirección de Martha Rodríguez Mega, Sí o Sí Teatro apuesta por un teatro reflexivo en el que el aquí y el ahora son un estado de conciencia del cual parten los aspectos más fundamentales de la vida. Así es como en el montaje encontramos dos personajes que en algún momento se encuentran inconformes (¿con qué?, imposible saberlo con certeza, están hartos de todo, incluso de sí mismos, de ser felices juntos) y quieren vivir algo más, así que van a sentir un terremoto porque en este mundo (de la obra) se puede predecir dónde será el epicentro, y van a ese lugar a esperarlo , relata Juan Carlos Franco en entrevista. Ahí, alejados del mundo, a la expectativa de que algo los sacuda, se reencuentran con la vida y se cuestionan: ¿qué realidad es más real si todas se funden y entrelazan en una?

En opinión del dramaturgo, el hecho de que nunca se hable en particular de qué era eso que les hacía falta a los dos personajes es uno de los puntos a favor de la obra, unos lo relacionan total y solamente con el amor y otros sí piensan en la situación política. Otros más piensan en una situación mucho más personal de conformismo , explica Franco.

Se trata de una obra donde los personajes se plantean y luego se desdibujan, se destruyen, se vuelven a construir, se confunden entre ellos. Mientras pasan los días a la espera del temblor vamos perforando todas y cada una de las capas que conforman la historia: Ellos (los actores) me preguntaban mucho: ¿Qué es lo que trajo a mi personaje aquí? El chiste era empezar a destruir al personaje y al final llegar a la realidad última, que es la realidad del actor en escena .

Un detalle digno de mención es que antes de iniciar cada función los cuatro actores sortean quiénes harán a los personajes A y B de ese día. Esto tiene que ver un con un par de inquietudes sobre cómo se forman las relaciones en la escena tan sólo con el hecho de que un cuerpo sea hombre o mujer. Si los vemos, hombre y mujer en escena, cuando empieza la obra pensamos inmediatamente en una pareja. Pero si vemos dos hombres o dos mujeres podemos pensar en otros 50 tipos de relación. El reto fue escribir una obra cuyo conflicto y cuyo desarrollo no dependiera de si la pareja era hombre-mujer, mujer-mujer u hombre-hombre. Al ver la obra me parece las relaciones cambian con distintas sutilezas emocionales. Me interesaba que fuera desde todas las perspectivas de relación romántica. Por eso decidimos que fuera así, para darnos cuenta de que no cambia sustancialmente nada .

Respecto de los vínculos que la temática del conformismo puede tener con las recientes manifestaciones de los estudiantes por la situación coyuntural que vive el país, Juan Carlos afirma que es mera coincidencia. Cuando estábamos en el proceso no sabíamos si la obra iba a ser sobre política. La obra se fue por otro lado porque yo no quería hacer una obra política, aunque –sobre todo en el momento en el que estamos se puede leer desde muchos lugares de lo que está pasando en México, pero en ese momento yo no quería escribir de eso. Ayotzinapa no fue algo que sucedió de la nada, lo teníamos guardado. Tenía que explotar en algún momento , dice.

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