“Hoy en los hogares mexicanos se hace la sobremesa encima de manteles que huelen a pólvora. La sola mención de México en el mundo evoca imágenes criminales: violencia, narcotráfico, políticos corruptos protegiendo a criminales.

Hoy tenemos una coyuntura histórica irrepetible para cambiar esa historia y para hacer que las artes vivas respondan a la pregunta de quiénes somos, qué queremos y hacia dónde queremos ir los mexicanos”, dijo Sabina Berman, la dramaturga que habló a nombre de las 20 mujeres y hombres de artes, cultura, ciencia y diplomacia que integrarán el Consejo de Diplomacia Cultural, instalado este miércoles en el Palacio de Bellas Artes.

“Nos preguntan cómo llevar el arte y la cultura de México al mundo, más allá de Mérida y Ciudad Juárez; y a nombre de las consejeras y los consejeros que hoy hemos sido convocados les respondo: ¡hagámoslo!, retó Berman.

Representantes de la diplomacia y la cultura mexicanas se reunieron en el recinto de Eje Central y Juárez de la Ciudad de México para atestiguar la firma del convenio de colaboración entre las secretarías de Cultura y Relaciones Exteriores, cuyo propósito será rearticular una política conjunta para “promover la cultura, la ciencia y el arte de México en el mundo”.

Frente al mural de Diego Rivera, El hombre controlador del universo, el canciller Marcelo Ebrard y la titular de la Secretaría de Cultura, Alejandra Frausto, signaron el documento que abre una nueva época en la política cultural y la diplomacia pública, que dejará atrás “una difusión del arte y la cultura de México cargada de estereotipos, duplicaciones e ineficacias”, señaló Enrique Márquez, director ejecutivo de Diplomacia Cultural de la cancillería.

Y esta nueva etapa tiene que ver con un nuevo modelo: que la cultura sea un eje transformador de la sociedad, un puente de diálogo con el mundo y un medio de vinculación con las generaciones de mexicanos que han emigrado a otras tierras.

“Sería un error no abrazar la cultura que están creando los mexamericanos”, dice Sabina Berman.

Ella y la secretaria de Cultura, Alejandra Fraustro, hicieron coincidir dos planteamientos: que las culturas vivas de hoy son la mayor fortaleza de México y que el sello identitario de estas culturas es la diversidad.

Dijeron que no bastan las obras monumentales de nuestras culturas prehispánicas, el legado enciclopédico de nuestros grandes literatos o los famosos frescos de los muralistas, para decirle al mundo quiénes somos y qué queremos hoy los mexicanos.

Una mirada atónita frente a una cabeza olmeca en Nueva York se pregunta hoy si en verdad esas obras provienen de antiguas manos mexicanas, ¿qué les pasó?, cuestiona con extrañeza, según el relato de Berman.

En efecto, esas obras siguen siendo parte de nuestro patrimonio cultural inestimable, pero “no responden a la pregunta de quiénes somos hoy y qué queremos”, dijo la escritora, y añadió: “Son las culturas vivas, las artes contemporáneas, las que podrían dar una respuesta y de hecho, la están dando, sólo hay que procurar darles una salida más amplia que las proyecte al mundo”.

El canciller Marcelo Ebrard fue más allá y habló de la necesidad de empezar a proyectar la fortaleza y las contribuciones de la “civilización mexicana” y señaló como principal tarea del consejo “organizar la presencia cultural de México en el exterior”.

Ebrard dijo que las orientaciones del Consejo de Diplomacia Cultural, articuladas con las políticas públicas que diseñen y promuevan la Secretaría de Cultura y la propia cancillería que encabeza deben servir para dejar atrás la idea del Estado fallido.

“Tenemos que dejar atrás las ideas de que todo puede ser peor y de que México no puede hacer cosas grandes e innovadoras. Para ello no necesitamos más recursos que nuestra voluntad, el diálogo, el respeto, una causa común y las instalaciones y redes que ya tenemos, que incluyen representaciones diplomáticas en 80 países y presencia en más de 250 organismos internacionales, para promover nuestra cultura en el mundo”.

El director de Promoción y Festivales de la Secretaría de Cultura, Pablo Raphael de la Madrid, manifestó que el consejo recién instalado obedece a la estrategia democrática que concibe la cultura como un mecanismo para el desarrollo y para conectar nuestro entorno inmediato con el mundo.

Por su parte, Enrique Márquez, director ejecutivo de Diplomacia Cultural, anunció que los tres proyectos que habrá de someter próximamente a la consideración del consejo son: la creación de un centro cultural mexicano en Honduras, con vocación centroamericanista, para concretar la política cultural de México en la región; un encuentro cultural de mujeres migrantes latinas el próximo septiembre en Chicago, con perspectiva de género y migración; y la promoción del conocimiento científico y tecnológico que aterrizará a través de una serie de diálogos en Berlín entre artistas y científicos de México y Alemania, en el marco del 250 aniversario del nacimiento de Alexander Von Humboldt; y un foro de inteligencia artificial en París.

El Consejo de Diplomacia Cultural lo integrarán Lourdes Arizpe, Patricia Arriaga, Sabina Berman, Sari Bermúdez, Juan José Bremer, Gabriela Cámara, Elisa Carrillo, Ernesto Contreras, Alondra de la Parra, Manuel Felguérez, Horacio Franco, Daniel Garza, Silvia Giorguli, Margo Glantz, Magos Herrera, Patricio Hidalgo, Rafael Lozano-Hemmer, Enrique Norten, Jorge Sánchez Cordero y Laureana Toledo.