São Paulo, Br. En México, como en Latinoamérica, vivimos un panorama de contrastes, por un lado, hoy se tiene acceso a terapias personalizadas que rompen los paradigmas en la medicina, por otro, tenemos pacientes que ni siquiera alcanzan a recibir atención primaria por estar en zonas alejadas de las grandes urbes.

¿Cómo emparejar estas oportunidades, cómo priorizar? Éste es el gran reto de salud, pues “la calidad no debe competir con la cobertura, no debería haber conflicto”, aseguró el doctor Rubén Torres, rector de la Universidad Isalud en Argentina y exgerente de Sistemas de Servicios de Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), durante el segundo día del Roche Press Day, en Brasil, destinado a la formación de periodistas especializados en salud.

No hay una fórmula única humana ante países tan diversos, pero sí hay enfoques con consideraciones pertinentes para al menos tener una guía, compartieron los panelistas durante la discusión “¿Cómo podemos contribuir para que el cáncer sea una prioridad?”

En este sentido, el doctor Torres explicó que tenemos guías muy claras, por ejemplo, la OPS plantea tres estrategias clave para gestionar la salud: aumentar el financiamiento fiscal, mejorar fuertemente la gestión de nuestros sistemas y adoptar un modelo de atención que sea coherente con la eficiencia. “Después, cada país en función de su contexto ve como adapta esa posibilidad a su realidad”.

Desafortunadamente, dijo, “tenemos la desgracia de vivir en el continente más inequitativo del planeta y esas inequidades que se dan entre países también ocurren al interior de cada uno, esto hace complicada la labor.

“El continente en general tiene una alta carga de hipocresía”, esto hace referencia al discurso de los diferentes gobiernos, donde se habla de salud, incluso como bandera política, pero que a la hora de reflejarlo en presupuestos y política pública, no sucede. Aun así, asegura que los políticos existen porque la diferencia entre las necesidades y los recursos son grandes, es decir, son necesarios y “en sus manos está el proceso de priorizar en qué se va a invertir de acuerdo con las necesidades”.

Para establecer esta priorización, el especialista compartió que se requiere de datos, estas experiencias que nos permiten enfrentar el reto y que nos llevan a hacer un ejercicio de “desinversión”, pero visto como un recorte a la ineficiencia, por ejemplo, saber si es necesaria cierta inversión en algunos medicamentos y está dando resultados, de lo contrario, se debe cambiar la forma de utilizar estos fondos.

Por ejemplo, hacer una resonancia magnética tiene indicaciones muy claras y firmes para ciertos padecimientos; sin embargo, hoy las reglamentaciones lo permiten para un dolor de cabeza; “la sumatoria de todos estos gastos implican un derroche que podría ser utilizado para cosas que tecnológicamente representaran mayores beneficios. Por eso, una revisión a los protocolos y programas obligatorios, también es necesaria.

“La ineficiencia es corrupción, cuando alguien compra algo que no tiene efecto, eso es corrupción, cuando alguien prescribe algo donde no está seguro del resultado, eso es corrupción. De 20 a 40% de los recursos que utilizan los sistemas de salud se usan en cosas que no son útiles para las personas”.

México, país con menos inversión en salud pública

Por su parte, Jorge Tanaka, director de Asuntos Públicos y Acceso de Roche México, compartió la experiencia mexicana: “En nuestro país aparte de eficientar se debe incrementar el gasto en salud pública, México con 2.8% del PIB, es uno de los países con menos inversión pública en salud. Al menos requeriríamos de 3 puntos porcentuales para tener una equivalencia con otros países de la misma región. Esto podría hablar de mejores servicios, desde medidas preventivas hasta acciones paliativas”.

Tanaka dijo que la industria farmacéutica debe ser parte importante para la solución del problema; por ejemplo, “al ser el cáncer la tercera causa de muerte, debemos ser una parte importante para la solución, junto con la sociedad civil, e instituciones.

“Es importante ser parte del proyecto para combatir el cáncer en México. Esfuerzos como el Registro Nacional de Cáncer, el Programa Nacional de Control de Cáncer o iniciativas como Foundation Medicine, de Roche, estratégicamente deben ser apoyadas e ir muy de la mano con las autoridades”.

En entrevista, concluyó que la industria farmacéutica también tiene que participar en la transformación de los países en cuanto a salud pública, “no sólo vendiendo medicamentos, también en temas de educación; el foco debe regresar al paciente, pues hoy, 70% de cánceres en México es detectado en etapas tardías”, advirtió.

Wilson Merino, coordinador del Acuerdo contra el Cáncer en Ecuador, habló de un siguiente eslabón, la participación ciudadana: “La construcción de la agenda no se puede seguir creando sin ciudadanía, hoy más que nunca hay que apelar por una visión colectiva, que provenga de una sociedad informada, organizada y movilizada, que se hagan de espacios de poder para influir en el diseño de políticas públicas.

“En Ecuador hace poco se han tirado a la basura 7 millones de dólares por medicamento caducado, la corrupción no solamente es entrar, meter la mano y robar al Estado, la corrupción también es dejar a los pacientes oncológicos en las zonas rurales y sin hospitales. Para esto, hoy más que nunca se necesita de ciudadanía”.

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