A pocos meses de que concluya el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, se presentó ante el Senado de la República una iniciativa de decreto por el que se modificaría Ley de Ciencia y Tecnología de este país. Esto ha entusiasmado a la comunidad científica y diversos actores involucrados han manifestado su apoyo a la iniciativa, que si bien no contiene la Reforma de gran calado que se requiere, si concibe las bases de lo que se espera, sea una política de largo plazo para el sector.

“Es importante visualizar la relevancia de esta Ley, por su cambio de paradigma y para construir bases para que el sistema se pueda deshacer de todo aquello que ha ido frenando su desarrollo… Así, pasar de una política de gobierno a una política de Estado”, aseguró José Franco, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Para esta reestructuración del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, el doctor Franco destacó que es la primera vez que se habla de hacer un proyecto a largo plazo desde el Consejo General de Ciencia y Tecnología, el cual también se fortalecería con nuevos actores y determinaría las prioridades de gasto, además de aprobar el presupuesto consolidado de CTI. “Esperamos que no sólo se ponga en la Ley, pero que luego no se cumpla”.

Franco además identificó elementos que han frenado el crecimiento del Sistema: “Viene de varios lados, primero el tener una inversión muy modesta en CTI a lo largo de la historia, tanto de iniciativa pública como privada, la falta de planeación y vinculación… Por otro lado las entidades federativas prácticamente no invierten, pocos de ellos tienen consejos sólidos, activos y con inversión de parte del mismo estado para desarrollar, sobre todo, la parte de innovación”.

Dijo que esta Ley toca en mayor o menor medida estos problemas que han estado frenando el crecimiento. “Aunque no se puede incluir todo, es un paso adelante, por lo que resulta indispensable apoyar este cambio y después impulsar nuevas modificaciones con la siguiente administración para volverla más fuerte y consolidarla”.

Sobre las cuestiones que se quedaron fuera de la propuesta, el Coordinador mencionó el periodo directivo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el cual está encuadrado a un sexenio, por lo que la propuesta sería de ocho años.

Otro punto sería que el Consejo General, dictara a dónde van los recursos y que el capital se concentrara en un sólo ente que lo distribuyera a las distintas instancias en este caso Conacyt. Hoy la Secretaría de Hacienda es la que define la fracción de presupuesto que le corresponde a cada secretaría incluido el propio Consejo. También quedó pendiente establecer caminos claros dentro de la Ley para la participación del sector privado.

El Foro, listo para asumir nuevas atribuciones

Entre las modificaciones se prevé el fortalecimiento del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, para que se convierta en un órgano consultivo permanente en materia de CTI tanto de los tres poderes federales, como de las entidades federativas y del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

De ser así, se fortalecería su mesa directiva al incluir nuevos miembros con representantes de la Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología, la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad y el Consejo de Asesores Científicos y Tecnológicos de la Presidencia de la República.

“Hemos estado preparando al Foro para que asuma esta nueva responsabilidad. Las actuales funciones del Foro incluyen la asesoría al Poder Ejecutivo, pero desde hace un par de años desarrollamos la Oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión (INCyTU), la cual brinda al poder legislativo información equilibrada, precisa y basada en evidencia científica sobre diversos temas, elaborada por científicos del más alto nivel”.

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