Llega a México Pint of Science, un festival pionero que se lleva a cabo alrededor del mundo. Más que una mesa redonda o una conferencia, el festival permite a los investigadores conocer al público y viceversa en el ambiente relajado de un bar para hablar de ciencia.

“Quisiera que la gente aprenda a desmitificar a la ciencia y se sienta orgullosa de lo que se hace en el país, parece que existe un divorcio entre sociedad y ciencia, además las actividades se concentran mayoritariamente en la Ciudad de México, lo que buscamos es cambiar este panorama, que la gente asista, sacie su curiosidad y se vaya con un nuevo juicio en distintos temas”, platica Michelle Arredondo Espinoza investigadora y Co-directora del evento.

El festival surge en 2012 en Reino Unido por iniciativa de investigadores y estudiantes de posgrado de neurociencias; a la fecha, se han sumado otros 20 países a la celebración, en 2017 se registraron 574 eventos y 170 ciudades con 81 000 asistentes. Para la primera versión México habrá tres sedes: Mexicali, Guadalajara y la capital del país y se llevará a cabo del lunes 14 al miércoles 16 de mayo.

En México la divulgación de la ciencia, normalmente sale del trabajo de instituciones educativas o entes del gobierno, “nosotros queríamos hacer algo distinto”, explicó la doctora Arredondo.

El formato es muy sencillo: en un bar, investigadores de diversas disciplinas comparten con personas no especializadas sus experiencias, frustraciones, situaciones y retos divertidos en torno a la ciencia. A través de interacciones con el público y experimentos en vivo, se busca motivar la curiosidad natural del ser humano y dar a conocer los avances científicos más recientes.

Todos vamos a un bar y nos relajamos, no importando la profesión o la ocupación, la idea es sacar a los científicos de su área de confort  -el laboratorio- y retarlos a que expliquen todo su trabajo a una persona que no tiene la misma formación. A la vez,  se trata de un intercambio de conocimientos, pues el investigador se abre a las opciones y a las dudas y críticas que surjan por parte de la sociedad.

 “Se trata de platicar de ciencia de una forma divertida, donde no se sienta un rigor académico y que a la gente no le dé la impresión de que necesita tener ciertos conocimientos para asistir”, dijo la organizadora.

Grandes retos para concretar este proyecto

En Reino Unido, por ejemplo, este proyecto ha sido apoyado por grandes instituciones, en México, la labor no ha sido fácil, cuenta la investigadora, pues no hay apoyos institucionales, algunos investigadores ignoraron totalmente la propuesta y espacios que pedían muchos requisitos o dinero por prestar sus lugares hacían complicado negociar, sin embargo Michelle e Ivette, las organizadoras, encontraron otras puertas que sí se abrieron para que este proyecto resultara.

“Nos queda claro que el apoyo no se da de un día para otro, pienso que pasará con la versión
México, pero hoy  hemos encontrado a las personas indicadas, pues después de tantas puertas que se cerraron, quienes quedaron es porque realmente vieron en este proyecto algo positivo”.

Los investigadores participantes por ejemplo, incluso harán una especie de pequeños experimentos y talleres, además son muy buenos oradores, eso permitirá mucha apertura con el público, hasta ahora son alrededor de 35 personas que trabajan para este proyecto de manera voluntaria divididas en las tres ciudades sede, todos con una idea clara, que la ciencia sea abierta.

Michelle concluye, “para mí este proyecto es un compromiso, yo obtuve un posgrado, porque tuve la suerte de tener una beca que sale de los impuestos de todos los mexicanos, entonces, lo mínimo que uno tiene que hacer es regresar eso, mi granito de arena es hacer Pint of Science México”.

Para este evento, los boletos son gratuitos, pero deben ser solicitados para un control de asistencia a través de la página: pintofscience.mx, donde también se podrá encontrar más información sobre los científicos participantes y el evento en general. El único costo será el consumo personal en los bares.

nelly.toche@eleconomista.mx